¿Qué debo hacer para que mi hijo coma de todo sin volverme loca?

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by Mirian Díaz
Sigue estos sencillos pasos y tu hijo terminará llevando una dieta variada y equilibrada, comiendo de todo
 

Llevar una alimentación variada y equilibrada es clave para tener buena salud, pero es algo que debe empezar en la infancia. Para que nuestros hijos crezcan sanos y fuertes, debemos enseñarles a comer alimentos variados, aunque para algunos padres resulta complicado.

Los niños suelen negarse a comer determinados alimentos y los padres pueden volverse locos en las comidas. Para acabar con este problema, es fundamental que aprendan hábitos alimenticios adecuados y desde aquí te vamos a mostrar algunos pasos que has de dar para que esto suceda.

Interiorizar

El niño debe ser consciente de que es necesario comer de todo y no solo lo que le gusta. Mantener una dieta equilibrada es necesario para potenciar su crecimiento e interiorizarlo es una manera de impedir que rechace ciertas comidas, en ocasiones sin haberlas probado.

Buscar recetas atractivas

Busca recetas en internet que tengan como ingredientes precisamente los que no quieren comer. Asegúrate de que son comidas que llaman la atención para que les resulte más apetitoso y los alimentos, que dicen que no les gusta, se mantengan ocultos en el plato.

Una buena idea es hacer que los niños ayuden a preparar la comida. De ese modo todo resultará más divertido y sentirán interés por comer lo que ellos mismos han preparado.

Dar ejemplo

Si quieres que tus hijos coman absolutamente de todo, tú deberás hacer lo mismo y comer de forma equilibrada. Si los padres no comen fruta y verdura, lo más probable es que los peques se nieguen a hacerlo. Hay que dar ejemplo. Eso sí, tendremos que adaptar las cantidades de acuerdo a su edad.

Instaurar costumbres en casa

Establecer ciertas costumbres en casa es importante para mejorar sus hábitos alimenticios. Así, las comidas no resultarán un quebradero de cabeza constante. Por ejemplo, es recomendable comer siempre a la misma hora y en el mismo sitio. También resulta aconsejable apagar la televisión mientras coméis para que no se distraigan, evitar que picoteen justo antes de la comida e involucrarles en la medida de lo posible (ayudar a preparar la mesa puede ser una buena opción).

Evitar el conflicto no es buena idea

Es posible que los peques se nieguen a comer lo que tienen en el plato una vez tras otra. Nosotros, como adultos, no debemos ceder a la primera de cambio, concediéndoles un periodo de adaptación para que asimilen los sabores de los alimentos nuevos. No hay que olvidar que sus papilas gustativas deben acostumbrarse a ellos y debemos tener paciencia hasta que se lo coman todo.

No dejes que rechacen alimentos que no han probado

A nadie le gusta todos los alimentos por igual, pero los niños no pueden rechazar aquellos que ni siquiera han probado. Si comen una determinada verdura y no les gusta su sabor, siempre podrán comer otras muchas. Lo que no debes permitir es que se salgan con la suya, afirmando que no les gusta ningún vegetal cuando no los han probado todos.

No cedas a su chantaje emocional

Muchos niños terminan llorando cuando los padres no les dejan comer lo que quieren. Puede que te resulte duro al principio, pero es preciso que adquieran hábitos de alimentación saludables y que aprendan a comer variado. No les premies, comer debe ser algo que forme parte de su día a día.

Sí al comedor escolar

Si te estás planteando llevarles al comedor escolar, puede que sea muy buena idea porque es aquí donde suelen acostumbrarse a comer de todo un poco. Lo que sucede es que tienen un escenario distinto donde más niños se encuentran comiendo sin quejarse. En ese contexto les resultará más difícil echarse a llorar y negarse a comer. Además, los monitores de comedor estarán pendientes para motivarlos y hacen que coman.