¿Qué significa la pobreza visual infantil?

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by Estefanía Grijota
El 8,59% de los menores de España, un total de 761.157 niños y niñas, sufre situaciones de pobreza visual. Así lo pone de manifiesto el informe “Radiografía de la pobreza visual infantil en España”, un análisis elaborado por la asociación de utilidad pública Visión y Vida, que estima cuántos menores no pueden disfrutar de una buena visión debido a los problemas económicos de sus familias.
 

Así, y con motivo del Día Universal del Niño, que se celebró ayer 20 de noviembre, la asociación Visión y Vida quiere recordar la importancia de la buena salud visual es imprescindible para su desarrollo. Es lo que la entidad llama "pobreza visual": aquellos casos en los que un menor de 18 años necesita gafas, lentes de contacto o terapia visual para poder ver bien, pero la situación económica de su familia le impide el acceso a una adecuada salud visual.

Esta problemática puede tener un alto impacto en la vida y desarrollo de los niños y niñas afectados. No ver correctamente tiene una relación directa con sus posibilidades a la hora de estudiar, desarrollarse o relacionarse con los demás.

La salud visual es igual de importante que otras carencias

"Para nosotros, como entidad que vela por la salud visual de los ciudadanos, la única tasa posible de pobreza visual sería la de 0. No ver bien durante los primeros años de vida excluye, reduce las oportunidades de futuro, genera fracaso escolar y aísla. Nuestro país no debería permitirse ni un solo caso de pobreza visual por un problema económico", explica Salvador Alsina, presidente de Visión y Vida.

Un menor con un problema de visión no compensado puede ver comprometidos sus resultados académicos, fracasar en sus estudios, en su desarrollo como persona y afectar a su futuro como miembro de la sociedad. Algunos de los problemas que surgen, de comprensión lectora, de expresión, de capacidad de estar delante de un texto el tiempo necesario, afectarán su desarrollo y derivarán en problemas de exclusión social.

Son frecuentes aquellos casos de personas que solo en la etapa adulta descubrieron que su problema de aprendizaje se debió a un defecto visual que podía haberse detectado con una revisión y compensado con unas gafas", explica Elisenda Ibáñez, óptico-optometrista y coordinadora de Visión y Vida.

Para la entidad, la solución pasa por trabajar de manera coordinada en un entorno próximo al menor, el educativo: "el programa de nutrición, la monitorización del desarrollo del menor y la revisión visual deben estar interconectadas", incide Ibáñez. La realidad es que es en el centro educativo donde se detectan gran parte de los problemas de un niño y, por ello, es ahí donde mejor podrá abordarse una solución.

"Consideramos que es el momento de dar un paso al frente, ayudados fondos nacionales y europeos derivados de la Garantía Infantil Europea. Sin una buena visión el menor no podrá disfrutar de una buena educación, del aprendizaje de idiomas, de la formación o del deporte. Conocemos ya referentes como el Bonus Vista italiano o el acuerdo del Ayuntamiento de Valencia. Si uno de cada tres casos de fracaso escolar está relacionado con un problema visual no detectado en su momento, ha llegado la hora de mitigar esta lacra", explica Alsina.