Disforia postcoital: ¿te sientes triste tras el sexo?

Responsive image

by Mirian Díaz
La disforia postcoital se presenta cuando una persona siente tristeza tras llegar al orgasmo, ¿por qué tiene lugar y cómo se trata?
 

El sexo es una actividad placentera o al menos debería serlo. Se trata de una experiencia que en condiciones normales se disfruta plenamente, siendo deseable por ambas partes. Por regla general, disfrutamos de ello desde el principio hasta el final y, una vez termina, percibimos diferentes sensaciones entre satisfacción, paz y relajación.

Ahora bien, lo que sienten algunas personas es angustia y tristeza justo después de alcanzar el orgasmo, lo que se conoce con el nombre de disforia postcoital. Se trata de un concepto no demasiado familiar pese a estar asociado a una situación que tiene lugar con mayor habitualidad de la que imaginamos.

¿En qué consiste la disforia postcoital? ¿Quién suele padecerlo?

También se conoce como depresión post-coito y es un síndrome en el que se suceden sentimientos de melancolía y tristeza en el momento de sentir un orgasmo. También es posible experimentar un sentimiento de enorme vacío e incluso puede aparecer cierta irritabilidad.

Normalmente tiene lugar tras una relación sexual, aunque también es posible que aparezca tras la masturbación. Algunos expertos consideran que es una disfunción de carácter sexual, aunque en realidad no existe un diagnóstico claro.

No es algo que suceda muy a menudo, aunque tal vez más de lo que imaginamos, y no está supeditado a otro tipo de trastorno. En este sentido, cabe destacar que la disforia postcoital no tiene lugar tras una relación sexual que ha resultado insatisfactoria, más bien todo lo contrario.

Realmente no estamos hablando de una depresión porque aparece al llegar al orgasmo y normalmente desaparece al cabo de unos minutos, aunque en algunos casos puede durar algunos días.

Este síndrome puede afectar a personas de cualquier edad y no es algo exclusivo a la mujer. Parece ser que podría aparecer con mayor frecuencia en el caso de las féminas, aunque el hombre también puede padecerlo. De cualquier forma, hay que aclarar que en los estudios que existen al respecto han participado más mujeres que hombres.

La disforia postcoital puede aparecer en un momento puntual de la vida y no reaparecer nunca más. El problema, por tanto, es cuando se repite en el tiempo.

Síntomas y causas

Padecer esta disfunción puede repercutir en la vida sexual del afectado. Quien lo sufre vive con cierto malestar y puede estar asociado a un sentimiento de culpabilidad al no comprender dichas reacciones.

También es posible que aparezca temor al pensar que algo así puede generar conflictos entre la pareja o incluso intentar evitar tener relaciones. Normalmente, se siente vergüenza y es posible que no exista comunicación entre la pareja. Incluso, la persona puede sentirse ofendida o no deseada ante la reacción del otro, dando lugar a discusiones.

En cuanto a las causas pueden ser varias: una alteración neuroquímica, haber tenido una educación religiosa y restrictiva, situación traumáticas, la presencia de dificultades entre la pareja, la idea de que la relación sólo se fundamenta en el sexo, etcétera.

¿Existe tratamiento?

Para evitar el malestar o incomodidad característico de la persona con disforia, la pareja puede disfrutar de algunos efectos simples como abrazarse o acariciarse después del encuentro sexual. La idea es crear un vínculo afectivo tras el orgasmo.

En caso de que la situación se repita, es posible requerir la ayuda de un sexólogo o un psicólogo, aunque antes de nada es preciso analizar si existe alguna patología orgánica de por medio.

Si la razón es un episodio traumático, debe tratarse en consulta, al igual que sucedería en los casos en los que la persona se siente culpable. Si hablamos de un conflicto de pareja, lo más aconsejable es optar por la terapia sexual o de pareja.