Efecto Halo y efecto Horn ¿qué son y cómo nos afectan?

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by Estefanía Grijota
Hablar de efecto halo y efecto horn es hablar sobre las primeras impresiones. Tenemos la necesidad de clasificar de forma ordenada la realidad, por lo que atribuimos características positivas o negativas a las personas sin tener información o conocimiento previo de ellas. Te contamos más.
 

La atribución de rasgos que le hacemos a las personas sin conocerlas generadas por la primera impresión, anula la capacidad de hacer un juicio racional, porque juzgar de manera objetiva requiere un gran esfuerzo racional y consciente.

Y para ello, el psicólogo Moisés Suarez de mundopsicologos, explica en qué consiste la influencia de estos sesgos cognitivos en diferentes áreas y nos deja unos tips para evitar que el efecto halo y el efecto horn nos dominen.

¿Qué es el efecto halo? ¿Y el efecto horn?

El efecto halo trata de atribuir características positivas a una persona sin tener una información o conocimiento previo de ella. Se trata de una impresión que se tiene sobre la otra persona a través de la primera percepción que se tiene sobre esta, la cual condiciona la opinión general. Normalmente, se creerá que se va a poder generar una amistad o algún tipo de relación con esa persona sin conocer realmente cómo es.

Por el contrario, el efecto horn trata de atribuir características negativas sin tener información o conocimiento previo de la persona. Se prejuzga atribuyéndole cualidades negativas de manera generalizada a través de otra cualidad que se ha detectado o conocido. Habitualmente, ambos efectos se producen por realizar un juicio erróneo a la hora de generar una impresión, ya que la atribución se hace con bastante seguridad anulando la capacidad de hacer un juicio racional. Esto se produce por la necesidad que tiene la persona de clasificar de forma ordenada la realidad. Por lo que, tanto el efecto halo como el efecto horn realizan un proceso de evaluación inconsciente sobre otra persona, juzgando de manera subjetiva, ya sea positiva y/o negativamente a la otra persona, ya que juzgar de manera objetiva requiere un gran esfuerzo racional y consciente.

¿De qué manera pueden afectar estos efectos a nuestro día a día?

El cerebro necesita constantemente tener una idea del entorno y estímulos que le rodean, de esta manera genera un clima de seguridad y adaptación al medio al realizar anticipaciones, ya sea de manera positiva o negativa. En este caso, lo que se produce es un sesgo confirmatorio sobre la otra persona, emitiendo asiduamente juicios de valor sobre esta y lo que le rodea.

Estas suposiciones e inferencias que se hacen de manera inicial, normalmente, van a estar equivocadas, ya que se está juzgando de manera anticipada a la persona sin conocerla. Sin embargo, si la persona que está haciendo el juicio de valor y detecta que puede estar equivocada, lo que le va a provocar es inseguridad debido a que estaría dudando de sí misma y de su idea inicial. Hacer juicios de valor de forma regular va a influir en que la persona genere expectativas y estas no se cumplan, por lo que se va a decepcionar porque no han actuado como imaginó en un principio. Esto puede generar sentimientos de rabia, culpa o reproche.

Foto principal: Pexels