El Síndrome de la Pantalla: qué es y cómo frenarlo

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by Mirian Díaz
Si utilizas diariamente pantallas de dispositivos electrónicos, tal vez te interese saber qué es el Síndrome de la Pantalla y cómo puede afectar a tus ojos
 

Muchas personas se conectan diariamente a las pantallas de su móvil, tablet u ordenador. Si es tu caso, es posible que hayas desarrollado un tipo de síndrome que nace de nuestra conectividad con este tipo de pantallas. Consiste en un trastorno muy común entre las personas que permanecen muchas horas delante de estos aparatos electrónicos.

Si los ojos te pican y te irritan, tienes indicios de padecer fatiga ocular. Desde aquí vamos a ponerte al corriente de las precauciones que debes tomar y te informaremos sobre cómo las pantallas electrónicas pueden deteriorar tu visión.

Tal y como aseguran los especialistas en oftalmología, lo ciento es que no hay ninguna evidencia científica que haya demostrado que las pantallas de nuestros equipos y dispositivos perjudiquen la visión. Ahora bien, se han llevado a cabo algunos estudios a través de los que se ha comprobado que la luz de estas pantallas es muy energética, y que al incidir sobre la retina del ojo puede pueden provocar la muerte de parte de sus células, lo que podría ocasionar una pérdida de visión.

Los síntomas del Síndrome de la Pantalla

No obstante, aún no se ha podido demostrar con efectividad que los dispositivos electrónicos provoquen lesiones en la vista. Lo que sí se ha comprobado son los efectos secundarios en los ojos que presentan algunas personas habituadas a utilizar pantallas de ordenador o dispositivos móviles.

Los síntomas más comunes que forman parte de este síndrome son: el picor de ojos, el cansancio, la fatiga y la irritación ocular. Sin embargo, esto no debe ser suficiente causa para tratar de evitar el uso ese tipo de dispositivos que, por otro lado, nos facilitan el día a día.

Ahora bien, a la hora de utilizarlos debemos ser prudentes y tomar algunas medidas para cuidar nuestra vista, como parpadear más o alejar la vista de la pantalla cada X tiempo. Se trata de prácticas muy sencillas que pueden prevenir las molestias causadas, como es el caso de la fatiga ocular.

Recomendaciones para cuidar tu vista de las pantallas

Muchas de nosotras estamos habituadas a ponernos delante de una pantalla, algo que forma parte de nuestra rutina diaria. Nos hemos acostumbrado tanto a ella que parece imposible deshacerse de ellas tanto en nuestro mundo profesional como en nuestros momentos de ocio. Por esa razón te vamos a mostrar algunas medidas básicas que debes tener en cuenta para cuidar tu vista tanto como sea posible.

Parpadear

Si normalmente parpadeamos un número veces concreto cada minuto, al observar las pantallas de los dispositivos electrónicos, los parpadeos se ven reducidos. Ese es el motivo por el que el ojo se seca y presenta una sensación incómoda como si tuviera arena en su interior.

Alejar la vista

Asegúrate de hacer una breve pausa cada hora, manteniendo alejada tu vista de la pantalla. El músculo ciliar se encuentra dentro del ojo y su objetivo es enfocar de cerca. Ahora bien, si lo utilizamos de forma constante podemos provocar su fatiga. Por eso es importante que pueda descansar a través de un método tan sencillo como éste: apartar la vista de la pantalla y relajarla durante unos segundos antes de continuar.

Mantener cierta distancia

Otro de los consejos que debes tener en cuenta para proteger tu vista consiste en mantener tu vista a unos 40 centímetros de distancia de la pantalla que se trate, ya sea de tu móvil, tablet u ordenador.

Colocación de la pantalla

Asegúrate que el borde superior de la pantalla está a la altura de los ojos o incluso un poco más abajo. De ese modo tendrás que inclinar la cabeza ligeramente hacia abajo para que tu párpado pueda cubrir una parte más grande del ojo con objeto de protegerlo.

Visitar al oftalmólogo

Aunque los síntomas no sean tan molestos y no existan afecciones oculares de importancia, es aconsejable acudir al oftalmólogo para que nos haga una revisión oftalmológica cada cierto tiempo. Aún más si se trata de pequeños en edad escolar o mayores de 60 años con el fin de prevenir la degeneración macular, que por otro lado es muy característica de esta edad.