Santiago de Compostela, mucho más que un centro de peregrinaje

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by Merce Rey  
¿Eres más de dulce o de salado? En este serial nos desplazamos hasta la capital gallega para adentrarnos en su gastronomía, tanto si ya has tenido oportunidad de visitar esta ciudad como si todavía lo tienes como asignatura pendiente, podrás recordar o transportarte a donde los sabores y las texturas se entremezclan.
 

Santiago de Compostela es conocida por todas por ser un lugar de peregrinación, en el que se dan cita personas de diferentes lugares y culturas, movidos por la devoción, por las ansias de encontrarse con uno mismo, o por vivir esta experiencia conociendo a nuevos caminantes. Pero en este artículo nos centraremos en otro de los puntos fuertes de esta ciudad gallega: su gastronomía. Programa un día en tu visita para ir de tapas, será toda una aventura recorrer la zona vieja y nueva haciendo parada en algunos de los sitios más demandados. Basta con pedir la consumición y se acompañará la misma de un comestible. En el casco histórico pásate por el Orella, en el que podrás degustar una tapa de oreja de cerdo, en La Tita ofrecen una de tortilla de patata, en el Trafalgar unos mejillones tigre, mientras que en el Caña Hueca destaca por su variedad de pinchos, así como el San Clemente. Ya en la zona nueva dirígete al Krystal, en el que tendrás diferentes tapas a elegir (tortilla, pizza, huevos rellenos, ensalada de pasta, etc.), o por el Raíces Galegas, en el que suelen tener ensaladilla, zorza u oreja, y en El Cafetín, dependiendo de si consumes café, refresco o caña lo acompañan de tapa dulce o salada. Esto es solo un pequeño anticipo, una vez que callejees te darás cuenta de que existen otros muchos rincones en los que recargar las pilas.

A mesa puesta

Tras los entrantes toca catar los principales. En la rúa de San Pedro visita O Dezaseis. Destaca por su variada carta con diferentes platos típicos de la tierra, como pescados, mariscos, caldo, carnes, etc. No te vayas de aquí sin probar el polbo a la grella (pulpo a la plancha) ni tampoco o queixo de San Simón da Costa á grella con confituras de tomate e noces (el queso de San Simón da Costa a la parrilla con confitura de tomate y nueces). También disponen de menú del día con dos platos a escoger en cuanto a principal, segundo y postre. Aquí podrás degustar de todo un poco. Otro de los restaurantes imprescindibles es A Noiesa, en pleno casco histórico, en el que te estarán esperando otras exquisiteces como las zamburiñas á prancha (zamburiñas a la plancha), las croquetas de jamón o de luras (o calamares), el arroz caldoso de bogavante azul, o el solombo de porco ibérico á prancha con verduriñas saltadeadas e patacas (solomillo de cerdo ibérico a la plancha con verduras salteadas y patatas), así como también las Fabas de Lourenzá guisadas con polbo e ameixas (Habas de Lourenzá guisadas con pulpo y almejas). En la zona nueva, visita el Mercado de La Galiciana, un espacio a mesa corrida en el que los olores, sabores y colores se fusionan. En el centro se sitúan las mesas y en los laterales los puestos de comida, bebida y postres. Churrasco, pulpo, tortilla, sushi, hamburguesas, pizzas, pastas, arroz, cocina vegetariana y croquetas son algunas de las propuestas que se ofrecen. A las afueras te recomendamos O Fogar do Santiso, situado en Teo, un lugar único rodeado de naturaleza. Prueba las croquetas de grelos ecológicas del Fogar, sus verduras a la brasa, su churrasco de cerdo ibérico, su jamón asado a baja temperatura de ternera de Cachena, o el bizcocho de maíz.

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Punto dulce

Para completar el menú no abandones la ciudad sin probar antes la tarta de Santiago, elaborada con almendra molida, o las Piedras de Santiago, unos bombones de chocolate con leche, negro y blanco. Saca tiempo para ir al Airas Nunes y date el gustazo de tomar alguna de sus tartas como la de queso y chocolate, de chocolate sólo, de fresa, de zanahoria y nueces, entre otras. El chocolate con churros de El Metate tampoco se perdona. Si eres más de postres frescos, haz cola en el punto de venta de Bico de Xeado para comer sus deliciosos cucuruchos o tarrinas de helados artesanales y cremosos. Además de los sabores de siempre (vainilla, limón, naranja, fresa, chocolate y nata) verás que cuentan con un amplio despliegue: natillas, café de pota, arroz con leche, turrón de Jijona, requesón de higo caramelizado, tarta de queso, licor café de Gomariz, el de hierbabuena y hasta un amplio etc. A los que hay que añadir los que no tienen azúcar añadido y los sabores de temporada.

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