5 beneficios de la mostaza

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by Carmen Reija. Farmacéutica y divulgadora sanitaria
La mostaza es un condimento muy usado en la cocina al que también se atribuyen propiedades medicinales. De manera tradicional se ha utilizado para aliviar el dolor reumático, las cefaleas y los síntomas del resfriado. Pero no todo son ventajas y se recomienda reducir su utilización a la vía externa. Consulta a tu médico y sigue sus indicaciones.
 

Botánicamente, las semillas de mostaza se obtienen de diferentes plantas, siendo la mostaza blanca Sinapis alba y la mostaza negra Sinapis nigra las que se emplean de manera habitual. Son plantas herbáceas de hasta metro y medio de alto, con flores de color amarillo y frutos que contienen las semillas esféricas, brillantes y de color en función de la variedad.

En su composición química destacaría la presencia de ácidos grasos insaturados (ácido oleico, linoleico y linolénico que aportan propiedades antioxidantes y antiinflamatorias), aceite esencial (rico en compuestos azufrados), glucósidos, mucílagos, potasio, calcio y vitaminas C y B3.

Entre los beneficios de la mostaza aplicada a nivel tópico destacarían:

1-Activador de la circulación sanguínea. Reduce los problemas de circulación y la pesadez asociados a alteraciones hormonales y menopausia.

2-Analgésico y rubefaciente. Actúa como fuente de calor sobre la zona dolorida, provocando un efecto vasodilatador y aliviando el dolor, aunque puede ser irritante. Los baños de harina de mostaza se emplean para combatir migrañas y dolor motor, de espalda, cervical y el causado por lesiones deportivas como los esguinces, por ejemplo.

3-Antibiótico y antifúngico natural. Los baños de pies ayudan a combatir hongos en las uñas, la planta y los dedos de pies (pie de atleta).

4-Antioxidante. Reduce la oxidación celular.

5-Problemas respiratorios. En cataplasmas, la harina de mostaza se usa para aliviar estados gripales, resfriados, laringitis, faringitis, bronquitis y neumonías leves.

Las formas de aplicación son variadas. En forma de harina, se usa para baños, pediluvios, compresas y cataplasmas. En forma de aceite esencial diluido en aceite vegetal (de almendras, por ejemplo) para baños o friegas que reducen el dolor muscular y reumático. Como aceite vegetal obtenido de sus semillas por presión en frío, para uso tópico en friegas y masajes.

Sería recomendable tener en cuenta una serie de precauciones. De manera general, las semillas de mostaza deben aplicarse a nivel tópico, aunque puede provocar quemazón, dermatitis, irritación, ampollas y úlceras, especialmente sobre pieles sensibles o en personas que presenten alergias a ciertas especias. No se debe aplicar directamente sobre la piel, siendo preferible hacerlo a través de una tela protectora. No se puede aplicar en ningún caso sobre pieles sensibles o irritadas, la piel de bebés o niños ni sobre heridas abiertas o hematomas. Tampoco se debe aplicar sobre partes sensibles del cuerpo, como ojos, labios, orejas o genitales.

Por vía interna las semillas pueden provocar irritaciones gástricas con dolor abdominal, malestar, diarreas, náuseas, vómitos, convulsiones y parada respiratoria. No se recomienda su empleo por vía oral durante el embarazo y la lactancia, ni administrar a niños. Tampoco en diabéticos que siguen un tratamiento con medicación para bajar el azúcar en sangre. Puede presentar interacciones indeseadas con determinados medicamentos, como los antidiabéticos y fármacos para tratar problemas cardíacos.