Protégete de forma correcta del sol

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by Sonia Baños
Tomar el sol en su justa medida es muy beneficioso pero debes de hacerlo de forma segura y utilizar bronceadores que te protegen de sus efectos nocivos. Hoy en esvivir.com te contamos cómo debe ser el protector solar ideal.
 

El objetivo es beneficiarse de los rayos del sol, pero sin perjudicar la piel y aprovecharnos de sus efectos beneficiosos: el sol ayuda a sintetizar la vitamina D, es fundamental para los huesos, ayuda a la absorción del calcio. Tomar el sol en su justa medida y tomando las precauciones adecuadas es muy bueno para nuestro organismo, pero exponerse en exceso y sin la protección adecuada puede tener consecuencias muy negativas para nuestra salud.

Protección estés donde estés

Tenemos la idea equivocada de que solo debemos protegernos la piel de los rayos del sol cuando vamos a la playa o a la piscina, ¡gran error! De hecho, deberíamos usar protección solar o cremas con SPF todos los días del año al salir de casa. En verano, piensa que a las doce del mediodía la radiación UV puede ser ocho o nueve veces superior que a las 9 de la mañana, de hecho entre las 12 y las 4 es importante que evites salir de casa o tostarte al sol. Si estás en la ciudad, se unen el sol y el efecto de la contaminación sobre la piel, provocando el estrés oxidativo en la piel y un alto incremento de los radicales libres.

Tipos de filtro solares

Los filtros de las cremas solares pueden ser físicos, químicos o biológicos. Los filtros solares físicos son sustancias de origen mineral que actúan por reflexión de la radiación solar, como el óxido de zinc, el dióxido de titanio y el óxido de hierro. Son como una pantalla que se ocupa de reflejar y dispersar la radiación ultravioleta y controlar la radiación infrarroja. Los filtros físicos o minerales son ideales para proteger la piel de los más pequeños (los menores de 3 años), para las pieles sensibles, y para proteger cicatrices. Son muy estables y su efecto no disminuye con el tiempo, aunque es importante ir aplicando el producto cada dos horas y después del baño.

Los filtros químicos, también llamados orgánicos, son moléculas capaces de absorber la radiación solar UV en la capa más superficial de la piel. Captan la energía, la transforman en calor y la convierten en una longitud de onda inofensiva para la piel. Los filtros químicos pueden absorber los rayos UVB, los UVA o la radiación invisible.

Finalmente, los filtros biológicos son sustancias antioxidantes que evitan que se formen los radicales libres. Además, su incorporación a los fotoprotectores hacen que sean más eficaces, mejorando la protección antioxidante natural de la piel y reparando el daño solar.

Cómo escoger el protector ideal

A la hora de escoger el tipo de protector ideal para tu piel, es fundamental que tengas en cuenta cuál es tu fototipo, dónde tomarás el sol, en qué país te encuentras y, por supuesto, tus gustos en cuanto a la textura del producto. Los tipos de fototipos son:

  • Fototipo I: Piel muy blanca, cabello claro o pelirrojo, ojos verdes o azules con pecas y se quema con facilidad. A la hora de tomar el sol, este tipo de pieles solo se ponen rojas. Se recomienda usar un producto con SPF 50.

  • Fototipo II: Piel clara con pecas, pelo rubio o pelirrojo, ojos azules o marrón claro que se broncean lentamente y se queman con facilidad. En este caso también es recomendable utilizar un bronceador con SPF 50.

  • Fototipo III: Piel clara, cabello rubio o castaño claro y ojos verdes o marrones. Se broncea y no se quema con facilidad. También SPF 50.

  • Fototipo IV: Piel morena, cabello oscuro o castaño, ojos oscuros. Raramente se queman y se brocea con facilidad. SPF 30.

  • Fototipo V: Piel morena muy oscura, cabello negro, ojos oscuros. No se quema y se broncea muy fácilmente. SPF 30.

  • Fototipo VI: Piel negra, cabello negro. No se quema, aunque eso no quiere decir que no deban protegerse de los efectos nocivos del sol. SPF 30.