Te presentamos a mochi: una delicatesen japonesa elaborada con arroz

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by Merce Rey
Este dulce, como tantos otros, ha dado el salto y se ha establecido en nuestro país colándose en restaurantes y supermercados. La peculiaridad de este postre es que se prepara con harina de arroz glutinoso.
 

Aunque es propio de festividades como Año Nuevo cada vez es más común verlo en las cartas de postres o en el apartado de congelados de ciertos establecimientos. Lo reconocerás por su formato redondeado y compacto. Este puede encontrarse con o sin relleno e incluso hasta tiene su propia versión helada. En cuanto al recubrimiento interior, los hay de pasta de judía roja, aunque también pueden verse otros tipos, como fruta, chocolate o mermelada. Su aspecto externo va del blanco pálido al colorido, ya que esta capa se tiñe con colorante, té matcha, etc.

Para prepararlo tendrás que hacer acopio de unos pocos ingredientes. Te hará falta la harina de arroz glutinoso, azúcar y agua y si lo deseas también colorante. Una vez que mezcles estos productos en un bol deberás darles un golpe de calor en el micro y sacarlos para remover la mezcla. Este proceso tendrás que repetirlo varias veces hasta que la masa adquiera una textura pegajosa. Pero no tienes por qué comprar el colorante ya hecho, puesto que existe la opción de prepararlo en casa. Por ejemplo, si lo que buscas es que tu mochi adquiera un color rosado tritura las fresas con un poco de agua y vierte este contenido en la masa. Una vez que haya enfriado rebózala en harina de maíz y córtala en varios trozos. A continuación, dale forma con las manos e incorpora el relleno, procurando que el mochi quede completamente cerrado. Después, séllalo por su parte inferior con un poco de harina.

Antiguamente, la forma tradicional de elaborarlos era un poco más laboriosa, ya que el arroz glutinoso se debía cocer previamente antes de machacarlo con morteros de madera. Este proceso debía hacerse entre varias personas hasta conseguir una pasta elástica y pegajosa.

Con respecto al interior, como ya apuntamos anteriormente, se puede rellenar de lo que más te guste. Por ejemplo, si tienes pensado hacerlo de fresas. Mezcla en un cuenco la fruta cortada con la nata y el azúcar. Después deja que enfríe en el congelador durante una hora. En cambio, si te apetecen mejor los de chocolate, cambia las fresas por chocolate. Otra idea es que en su corazón albergue un helado (casero o comprado). Para ello tendrás que darle forma de pequeñas bolitas redondeadas. Al igual que ocurría en el caso anterior, cuando esté lista la masa, rellénala con helado y métela en el congelador hasta el momento de su consumo.

FOTO PRINCIPAL.: Photo by RODNAE Productions.