Todo lo que no sabes sobre el olor menstrual

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by Mirian Díaz
La regla no huele mal, aunque puede generar un olor desagradable por los malos hábitos generados, ¡descubre cómo evitarlo!
 

Algunas mujeres se sienten incómodas cuando tienen la regla porque creen que su olor puede ser percibido por los demás. De hecho, existen muchos tabúes acerca de la menstruación y muchas personas consideran que es algo sucio y repudian cualquier olor procedente del periodo.

Por nuestro bien deben acabarse los prejuicios porque la regla no tiene por qué oler mal, siempre y cuando se lleven a cabo unos hábitos higiénicos adecuados y no se utilicen ciertos productos dañinos.

¿Por qué huele la regla?

El periodo forma parte de un proceso biológico que tiene lugar en el sistema reproductor femenino con objeto de prepararlo para un posible embarazo. Lo que hace es eliminar la capa que envuelve el interior del útero, conocida como endometrio, cuando no ha tenido lugar la fecundación.

Pese a lo que mucha gente pueda pensar, la regla no está formada únicamente por sangre sino por flujo vaginal, moco cervical y restos del tejido del que hemos hablado o endometrio. Por esta razón, su olor es diferente al que tiene la sangre. Se trata de una composición metálica por el hierro que encontramos precisamente en la sangre, pero también tiene un aroma ácido y dulzón debido al pH vaginal. Por lo tanto, su olor no puede ser desagradable. De hecho, es fácil comprobarlo. Las mujeres que utilizan copa menstrual, al quitársela pueden cerciorarse fácilmente de que efectivamente el contenido del periodo no es maloliente ni nada parecido.

¿Los demás pueden percibir el olor de nuestra menstruación?

Las personas no tienen por qué oler nuestro periodo. Ahora bien, todo dependerá de los cambios de tampones y compresas que hagas. A medida que pasa el tiempo, los microorganismos se multiplican y el olor puede acentuarse, más aún si estamos en verano y pasamos más calor.

Cuando las temperaturas son altas, el olor puede intensificarse. No hay que olvidar que las compresas están compuestas por materiales tóxicos y sintéticos que no permiten transpirar. Con los tampones no sucede lo mismo, aunque no eliminan el problema. Si una mujer lleva un tampón durante más de 4 horas, al final terminará por filtrarse hacia el exterior por los laterales. Además, puesto que los tampones están fabricados con algodón, es posible que permanezcan fibras dentro de la vagina en las que pueden acumularse bacterias que provocan mal olor e incluso la aparición de infecciones.

Productos menstruales con perfume, ¿son recomendables?

Los perfumes utilizados en la fabricación de algunas compresas pueden ser perjudiciales para la salud al provocar alergias o infecciones. Los desodorantes, jabones, tampones o compresas empleados en nuestro día a día pueden generar un trastorno que produce dolor o ardor intenso llamado dermatitis irritativa de contacto.

También es posible que estos productos generen un proceso inflamatorio que se traduce en picores y mayor secreción vaginal. Estamos hablando de la vaginitis alérgica, una infección producida ante una reacción alérgica a duchas vaginales, tampones y demás.

Cómo evitar el olor del periodo

A la hora de evitar el olor de la regla, basta con seguir algunos consejos de higiene íntima, entre los que destacan los siguientes:

  • Utilizar ropa interior de algodón para impedir que se acumule la humedad y, por tanto, los olores fuertes.
  • Evitar llevar pantalones apretados que aumenten el calor en la zona íntima, dando lugar a una posible irritación y potenciando el aumento de hongos y bacterias con el correspondiente mal olor.
  • Cambiar las compresas o tampones cada 4 horas. De todas formas, en este sentido hay que decir que lo más aconsejable es utilizar la copa menstrual, ya que previene el mal olor y las infecciones. Ese método consiste en recoger la regla dentro de la vagina en vez de absorberla. De ese modo el pH vaginal permanece inalterable y se evitan posibles alteraciones en la pared vaginal.
  • Lavarse la vulva una vez al día como mínimo. Hay que evitar utilizar agua fría porque puede provocar dolor menstrual, así como el agua muy caliente que puede irritar. Lo mejor es utilizar agua tibia y desechar la ducha vaginal al alterar el pH de la vagina. En este sentido, es conveniente utilizar jabones de higiene íntima y, en caso de no tener, utilizar simplemente agua.