¿En qué consiste la educación emocional de los niños?

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by Carmen Reija. farmacéutica y divulgadora sanitaria
Los expertos señalan que la educación emocional es, al menos, tan importante como la intelectual y académica en la que se centran los sistemas educativos clásicos. Permite que las personas adquieran habilidades sociales, aumenten su autoestima, sean empáticas, potencien su fuerza de voluntad, tengan mejor salud, disfruten más de la vida y sean más felices. Es más fácil de lo que parece.
 

La educación tradicional se centra en los aspectos intelectuales. Las emociones han quedado relegadas a la marginalidad, siendo consideradas asuntos de poco interés vinculados a personas débiles, inmaduras o femeninas.

El descubrimiento de la inteligencia emocional y su empleo para explicar diversas situaciones vitales ha ido ganando adeptos, modificando la percepción negativa que se tenía sobre las emociones.

A pesar de todo, aunque actualmente, se sigue utilizando la palabra inteligencia únicamente para referirse a las habilidades intelectuales, el aspecto emocional ha ido conquistando un lugar importante a nivel de educación y salud.

Los expertos señalan que es fundamental enseñar a los niños las emociones, además de los contenidos académicos clásicos (como lengua, ciencia y matemáticas, por ejemplo). Enseñar a los niños a manejar sus pensamientos, tranquilizar su mente, cuidar sus emociones, potenciar su voluntad, saber elegir, aumentar su autoestima, ser empáticos y comunicativos y tener habilidades sociales, entre otras cuestiones, resulta imprescindible.

Se ha comprobado que los niños actúan en función de cómo se sienten, por lo que las emociones dominan su conducta. Cuando un niño no sabe manejar las emociones negativas (como la ira, la frustración o la intolerancia), tiende a comportarse de manera inadecuada y acabará convirtiéndose en un adulto complicado.

La educación emocional favorece la empatía, lo que promueve el autocontrol, la tolerancia y, como resultado, una mejor vida en sociedad. Solo cuando una persona entiende sus propios sentimientos y emociones es capaz de comprender los de los demás. Se cree que es un pilar fundamental para reducir los problemas de acoso en los centros escolares.

La clave de la empatía, es la capacidad de identificarse con otras personas, y es clave para desarrollar el autocontrol y la tolerancia de forma espontánea, haciendo mejor la vida en sociedad. Este aprendizaje contribuye a que los niños puedan disfrutar de la salud y de la vida y ser más felices.

Aunque pueda parecerte complicado, hay algo sencillo que puedes hacer y observar los beneficios que aporta a tus hijos. Según numerosos estudios, los menores que pasan más tiempo al aire libre son más saludables, desarrollan más sus habilidades motoras, sufren menos problemas de acoso escolar y presentan mayor capacidad de concentración. Esta tarea es fácil. Busca tiempo para disfrutar con los niños de un rato en el parque o de una excursión de fin de semana al campo.

También puedes aprovechar situaciones reales y explícale al niño o niña su emoción, ponerle nombre, ayudarle a aceptarla y decirle que es normal sentirse así porque lo que ha pasado lo determina. Deja que se relaje y que hable naturalmente de esa emoción que siente. Otra posibilidad es leer libros sobre emociones o utilizar juegos con tarjetas que permitan identificar emociones.