7 ideas para ayudar a los niños ante la muerte

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by Carmen Reija. Farmacéutica y divulgadora sanitaria
Cada vez son más los niños que deben enfrentarse, en algún momento de la infancia, a la muerte de una persona a quien conocen y, en ocasiones, también quieren. Es una vivencia complicada que los adultos suelen intentar amortiguar ocultando sus propias emociones. En otros casos, las manifiestan de manera explosiva ante los niños, provocando una reacción negativa en ellos. Consulta a un experto si tu hijo sufre y manifiesta sentir temor a la muerte.
 

Cuando un niño vive de cerca la muerte de alguien querido y cercano, es importante conocer la idea que se ha hecho de lo sucedido y cómo lo acepta. Es una noción variable, asociada a su experiencia y al momento evolutivo del niño afectado por la situación que está viviendo.

De manera general, los niños de menos de menos de cinco años tienen una concepción de la muerte muy básica y la describen como un sueño largo, una manera diferente de vivir o un viaje a otro lugar. Consideran que es una situación reversible y pasajera. Incluso en sus juegos lo manifiestan así porque, a pesar de que "maten" a algunos de sus muñecos, siempre vuelven a revivir y se comportan como si nada hubiera sucedido.

Cuando cumplen cinco años, la percepción de la muerte cambia, y se hace más realista. Empiezan a percibir y comprender que la muerte implica un cambio fundamental. A los diez años, el niño comprende verdaderamente que la muerte es un hecho irreversible y que no es posible revivir.

De manera general, los niños que han vivido una muerte cercana pueden exteriorizar su duelo de maneras diferentes. Destacarían:

-El llanto y la tristeza

-La cólera, la ansiedad o la inquietud.

-Negando lo sucedido con todas sus fuerzas, como si nada hubiese pasado.

-Expresando agresividad hacia el muerto porque los abandonó.

Es fundamental estar pendientes de lo que le va sucediendo y animarle a expresar sus sentimientos de la manera que prefiera. Sería recomendable:

1-El adulto debe hablarle de la muerte con naturalidad porque no hacerlo tiene como consecuencia que el niño imagine que lo sucedido es mucho peor que la verdad que se intenta disimular. No es una manera de proteger al niño porque, evitar hablar de la muerte en su presencia, impide que plantee al adulto sus propias preguntas que le ayudarían a aclararse.

2-Responder de manera simple y honesta a todas sus preguntas.

3-Tranquilizarlos, explicándoles que la persona fallecida ha dejado de sufrir.

4-Animarle a recuperar su ritmo habitual. Realizar sus actividades de manera normal les ayudará a entender que la vida sigue.

5-Aportarle la mayor estabilidad posible. Se recomienda evitar cambios para que no se sientan perdidos, solos o abandonados.

6-Hacerle entender que la pena que siente tras la pérdida del ser querido irá reduciéndose con el paso del tiempo y que, a pesar de que ya no está con él esa persona tan querida, siempre la tendrá en sus recuerdos.

7-Dar al niño afecto y acompañamiento para que pueda sobreponerse, de la mejor manera posible, a la dolorosa situación que supone la muerte del ser querido.