4 pautas para lograr un consumo racional de antibióticos

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by Carmen Reija. Farmacéutica y divulgadora sanitaria
Son demasiadas las personas que creen que tomar un antibiótico es la mejor solución para curar la gripe o el resfriado. De hecho, la mayoría de los pacientes que acuden al médico por una infección del tracto respiratorio, como dolor de garganta, resfriado, tos o gripe, esperan que les administre un antibiótico. Si se lo da, la valoración sobre la calidad de la consulta será positiva. Cuando no se lo da, el pensamiento del paciente será que se ha equivocado el médico. Pero no es así.
 

Los antibióticos son medicamentos que combaten las infecciones causadas por bacterias que atacan a seres humanos y animales. Su mecanismo de acción se orienta a matar a las bacterias o a dificultar su crecimiento y multiplicación. Tienen efectos secundarios (como diarrea, malestar estomacal y náuseas, por ejemplo) que debes conocer.

Virus y bacterias son microorganismos (como los hongos, por ejemplo) que causan infecciones, pero los antibióticos sólo son útiles para las bacterias. Los antibióticos no combaten las infecciones causadas por virus (dolor de garganta en general, resfriado, gripe y la mayoría de las causas de tos y bronquitis, por ejemplo).

No existe un tratamiento o medicamento totalmente eficaz para la gripe, empleándose los adecuados para mejorar los síntomas. Administrar antibióticos para tratar la gripe no está indicado ya que se trata de una infección vírica y a los virus no los destruye el antibiótico. Sólo cuando se produce una sobreinfección bacteriana (como una neumonía, por ejemplo) tras la infección vírica, pueden ser administrados con eficacia.

El médico puede recetar antibióticos si los síntomas son graves e incluyen mocos, fiebre alta y tos productiva. También podría ser necesaria su administración si, tras una mejoría, los síntomas se repiten o si la infección dura más de una semana.

Lograr un consumo racional de antibióticos es un objetivo global de las administraciones sanitarias. Se recomienda:

1-Acudir a la consulta del médico cuando se presente una enfermedad para que realice el diagnóstico correcto e indique el tratamiento a seguir. La pauta establecida por el médico en cuanto a dosis y horario debe seguirse sin modificaciones.

2-Comprar antibióticos sólo con receta y tras la indicación del médico. No acudir a la farmacia e intentar que los dispensen a partir de recetas o envases anteriores.

3-Continuar el tratamiento hasta el final, tal como ha indicado el médico, aunque se perciba mejoría en el estado de salud.

4-Elegir el horario que mejor se adapte a nuestras circunstancias para poder cumplir las indicaciones dadas por el médico. Si es una única dosis diaria, debe tomarse siempre a la misma hora.

Es importante entender que los antibióticos no valen para todo, lema que se ha convertido en el centro de numerosas campañas de educación sanitaria. El objetivo es concienciar a la población sobre la importancia del uso prudente de los antibióticos y el riesgo que tiene su uso excesivo e indebido para la salud. Es preciso enfatizar el consumo responsable, comenzando por la educación sanitaria de los niños. Ellos son capaces de entender la necesidad de implementar un uso racional de medicamentos, especialmente, de los antibióticos.