6 ideas para la educación emocional de los niños

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by Carmen Reija. Farmacéutica y divulgadora sanitaria
La educación de los niños empieza en casa, también la emocional. La educación emocional favorece la empatía, lo que promueve el autocontrol y la tolerancia y facilita el bienestar asociado a una vida en sociedad más adecuada. Y es más fácil de lo que crees.
 

La educación emocional es, al menos, tan importante como la intelectual. De ella depende que las personas adquieran habilidades sociales, aumenten su autoestima, actúen de manera empática y aumenten su fuerza de voluntad. Una buena educación emocional proporciona bienestar, salud, felicidad y alegría de vivir.

El concepto de inteligencia emocional, comenzó a imponerse en los años ochenta. Es fundamental educar las emociones en los niños, enseñarles a manejar sus pensamientos, a tranquilizar su mente, a expresar sus emociones, a saber elegir, a aumentar su autoestima y fuerza de voluntad, a ser empáticos y comunicativos y a tener habilidades sociales, entre otras cualidades. Para poder comprender los sentimientos y emociones de los demás, es fundamental entender los propios.

Para ayudar a los niños a reconocer, expresar y gestionar las emociones, sería recomendable:

1-Adoptar conductas adecuadas. La familia, especialmente los padres, deben intentar sonreír, evitar conflictos, manejar adecuadamente su ira, dialogar y escuchar, entre ellos y con los niños.

2-Ayudarles a vivir el presente. Los adultos recuerdan el pasado y piensan en el futuro. Los niños no se centran en eso de manera natural, de ahí la importancia de que los adultos les dejen disfrutar de esa ventaja sin hacerles pensar en otros momentos.

3-Enseñarles a pensar en positivo. No quedarse solo en las cosas malas que suceden. Es importante destacar las buenas, que siempre existen, aunque sean malos momentos. La educación en positivo consiste en conocer a tus hijos, permitirles explorar el ambiente, crear un vínculo afectivo con ellos y solucionar los conflictos de manera pacífica.

4-Evitar potenciar la enfermedad. Si el niño aprende que, cuando está enfermo recibe mucha atención y mimo ante dolencias leves (como un dolor de barriga o un resfriado), le gustará estar enfermo para conseguir esas ventajas. Enseñarle que esas enfermedades no tienen importancia y que pronto se recuperará, es fundamental para que puedan crecer con seguridad.

5-Fomentar la interacción con la naturaleza. Sacar al niño de las ciudades, lograr un contacto directo con elementos naturales (como animales y plantas), se puede considerar una parte de la educación emocional. La inteligencia naturalista es una de las ocho clases de inteligencia descritas por la teoría de las inteligencias múltiples, desarrollada por Howard Gardner. Algunos estudios aportan datos en el sentido de que, los niños que pasan más tiempo al aire libre son más saludables, desarrollan más sus habilidades motoras, sufren menos problemas de acoso escolar y tienen más capacidad de concentración. El contacto con la naturaleza, mejora la salud física y el bienestar emocional y los niños son más ágiles y resistentes.

6-Hablar empleando las palabras adecuadas. El lenguaje es una herramienta muy poderosa con un gran impacto en nuestra vida. Las palabras y el tono que emplean los adultos son absorbidos por los niños porque elaboran su vocabulario a partir de lo que aprenden de sus padres.