El jengibre es un vegetal procedente de la India y su nombre científico es Zingiber officinale. Ha sido introducido en Europa como estimulante aromático y estomáquico y algunas farmacopeas continúan utilizando la tintura de jengibre. Es una especie muy utilizada (forma parte de la composición de bebidas, salsas y postres, ...
El jengibre es un vegetal procedente de la India y su nombre científico es Zingiber officinale. Ha sido introducido en Europa como estimulante aromático y estomáquico y algunas farmacopeas continúan utilizando la tintura de jengibre. Es una especie muy utilizada (forma parte de la composición de bebidas, salsas y postres, entre otras) ya que la industria agroalimentaria lo utiliza como aromatizante.
En su composición química destacaría la presencia de aceite esencial (con una elevada proporción de terpenos que le proporciona su olor característico como zingibereno, curcumeno y geranial, por ejemplo), resinas (los gingeroles picantes que le dan su sabor típico) y principios amargos (que a muchos consumidores les resultan desagradables).
Suele consumirse por vía oral en forma de cápsulas con el polvo micronizado o en infusión. También se comercializa combinado con otros compuestos como el ginseng (es una mezcla que proporciona una actividad estimulante y revitalizante). Algunos consumidores han comunicado que les produce ardor por lo que se les recomienda tomarlo tras ingerir comida.
Al jengibre se le atribuyen numerosas propiedades relacionadas con sus principios activos, especialmente a nivel del aparato gastrointestinal. Se considera que aumenta la secreción biliar, antiulceroso, protege el hígado y evita los mareos cinéticos.
Se ha multiplicado su aplicación en los últimos años, pero se recomienda ser cautelosos con su consumo indiscriminado. En España se ha autorizado su utilización para tratar las digestiones difíciles, la falta de apetito, el mareo y como protector de la mucosa gástrica. Para los mareos se recomienda tomarlo 30 minutos antes de iniciar el viaje y debe ser pautado por el médico.
No estaría indicado para personas que presentan problemas de coagulación o están siendo medicadas con fármacos anticoagulantes y antiagregantes plaquetarios (warfarina, aspirina o heparina, entre otros) porque, a pesar de haber sido catalogado como un alimento seguro, podría inhibir la coagulación sanguínea si se administran dosis elevadas. Tampoco debería consumirse si se padece úlcera péptica, gastritis u obstrucción biliar. No debería emplearse durante la lactancia porque no hay datos que avalen su seguridad. Debe consultarse su ingesta durante el embarazo debido a que no hay coincidencias en las apreciaciones de los especialistas (no todos los autores coinciden en su peligrosidad y lo recomiendan para evitar los vómitos durante la gestación). No se debería administrarse a niños menores de 3 años.
Imprescindible realizar un consumo racional, pues presenta efectos que pueden causar daños al organismo. Los casos de sobredosis, aunque son poco frecuentes, cursan con alteraciones del ritmo cardíaco (arritmias) y depresión del sistema nervioso central. Si se presentan, acude al centro médico o llama al servicio de atención toxicológica. Consulta a tu médico para evitar los efectos cruzados indeseados que pueden presentarse entre la medicina tradicional y la fitoterapia.