La mentira se considera un recurso que algunas personas emplean en el proceso de comunicación y la implementan de forma voluntaria con el objetivo de ocultar la verdad. Puede definirse como lo que expresa una persona sabiendo, creyendo o sospechando que es falso en todo o en parte, esperando que ...
La mentira se considera un recurso que algunas personas emplean en el proceso de comunicación y la implementan de forma voluntaria con el objetivo de ocultar la verdad. Puede definirse como lo que expresa una persona sabiendo, creyendo o sospechando que es falso en todo o en parte, esperando que los oyentes le crean y así pueda ocultar la realidad o la verdad en forma parcial o total. Presenta dos características esenciales: comunica información que cree que no es cierta e intenta engañar o confundir al interlocutor
A pesar de esta definición, no siempre la mentira conlleva la intención de engañar al otro. Durante los primeros años de vida, los niños y niñas no diferencian entre realidad y fantasía, por lo que no mienten, aunque crean que los personajes de los cuentos son reales. La edad en la que una mentira se considera intencionada, aunque depende de la madurez del pequeño, en términos generales, será a partir de los 6 o 7 años, aproximadamente.
Los especialistas señalan que, para prevenir o evitar las mentiras, sería aconsejable:
1-Dar ejemplo. Los padres somos el principal modelo de los hijos por lo que es importante que adoptemos y practiquemos ciertas actitudes y evitar que la mentira se convierta en un recurso habitual de nuestros hijos por imitación. Si queremos que ellos no mientan, lo mejor es evitar mentir nosotros, aunque la mentira no tenga nada que ver con el niño.
2-Darle la oportunidad de que rectifique. Se recomienda dejar que las cosas se enfríen dando lugar a la reflexión y a que pueda rectificar su mentira. Le damos tiempo para pensar y, posteriormente, hablamos tranquilamente, lo más probable es que rectifique y diga la verdad. Si lo hace, es adecuado felicitarle por ello y reforzar esa conducta porque ha cambiado de actitud y ha sido valiente.
3-Evitar preguntas trampa. Evitar darle la posibilidad de que mienta. En ocasiones, hacemos preguntas de las que ya conocemos la respuesta. A pesar de todo, les hacemos la pregunta con la intención de pillarle la mentira. En esta situación, el niño no sabe qué hacer porque percibe que la mentira evitará que los padres se enfaden.
4-Intentar entender el motivo de la mentira. Es importante centrar la atención en el motivo que la provoca y no en la mentira en sí misma. Busca un momento adecuado y, de forma tranquila y a solas explícale con cariño que ha mentido y eso tiene consecuencias.
5-Mantener una comunicación familiar fluida. Es fundamental para crear un clima en el que todos podamos reconocer nuestros errores y entendamos y respetemos las necesidades del otro.