El herpes labial se contagia con facilidad de manera directa o indirecta. La vía directa es por contacto con personas infectadas a nivel de la piel; la indirecta se produce al compartir objetos contaminados por el virus (toallas o vasos, entre otros). El virus puede pasar de una zona a ...
El herpes labial se contagia con facilidad de manera directa o indirecta. La vía directa es por contacto con personas infectadas a nivel de la piel; la indirecta se produce al compartir objetos contaminados por el virus (toallas o vasos, entre otros). El virus puede pasar de una zona a otra por la práctica de sexo oral, por ejemplo. Además, la recurrencia es habitual pues aparece varias veces y en el mismo sitio a lo largo de la vida (el virus se queda en estado latente en el organismo).
El diagnóstico debe hacerlo el médico. Es sencillo y se basa en los síntomas que describe el paciente afectado (quemazón, picor, sensibilidad, hormigueo, ampollas pequeñas con un líquido amarillento, dolor en la zona afectada, encías sangrantes, mal aliento e inflamación ganglionar, fundamentalmente) y en la observación de las vesículas (incuso se puede realizar un cultivo del líquido que contienen las ampollas para detectar la presencia del virus).
El tratamiento debe pautarlo el médico, aunque puede resultar innecesario porque es una alteración que se resuelve por sí misma (si el estado del paciente es saludable) en pocos días. Suele recomendarse implementar medidas higiénicas (como lavar las ampollas con agua y jabón antiséptico sin frotarlas para evitar la diseminación del virus) y aplicar hielo o bolsitas de té frías en la zona afectada (para reducir el picor que provocan). Si fuera necesario se administrarían antivirales (con principios activos como aciclovir o valaciclovir) y que deben aplicarse desde el inicio de los primeros síntomas. Para reducir el dolor se usan analgésicos (como el paracetamol) y se recomienda proteger la zona colocando parches transparentes que evitan la irritación, reducen el contagio y el picor y favorecen la cicatrización.
Entre las recomendaciones que aportan los especialistas para la prevención del contagio y transmisión del herpes labial, destacarían:
1-Evitar el contacto directo con personas que lo padecen. Es fundamental, especialmente en el momento en que se produce el brote.
2-Mantener una correcta hidratación. La humedad labial debe encontrarse en niveles adecuados para evitar la sequedad.
3-Realizar una adecuada higiene cuando lo padeces. Simplemente lavarse las manos reduce el riesgo de autocontagio desde los labios a zonas como los ojos o los genitales. También se recomienda lavar con agua caliente y algún compuesto desinfectante todos los objetos que hayan estado en contacto con el enfermo y no compartirlos mientras dure la infección activa.
4-Seguir pautas saludables. Dieta, descanso y ejercicio son fundamentales para mantener el sistema inmunitario en niveles adecuados.
5-Usar métodos de protección (preservativo) y evitar el sexo oral.