Se describen las conductas de vigilancia como comportamientos de control y comprobación de carácter compulsivo. Se cree que son debidas a la inseguridad personal y al miedo a la infidelidad. Se manifiestan de maneras diferentes (la revisión del móvil y redes sociales, las preguntas constantes sobre la actividad que realiza ...
Se describen las conductas de vigilancia como comportamientos de control y comprobación de carácter compulsivo. Se cree que son debidas a la inseguridad personal y al miedo a la infidelidad. Se manifiestan de maneras diferentes (la revisión del móvil y redes sociales, las preguntas constantes sobre la actividad que realiza la pareja y la necesidad de supervisar todas sus actividades, incluso siguiendo o vigilando sus movimientos) y todas son negativas.
Estas conductas de vigilancia generan ansiedad, angustia y desconfianza en la relación. También provocan discusiones intensas y frecuentes, crean un ambiente de tensión y pueden derivar en conductas negativas (dependencia emocional extrema, chantaje emocional e incluso agresividad).
Los especialistas señalan que, entre las conductas de vigilancia más frecuentes, destacarían:
1-Aprovechar cualquier momento de descuido de la pareja para mirar su teléfono móvil e investigar las llamadas o mensajes que haya recibido.
2-Conocer su horario y actividades, especialmente las horas de entrada y salida de casa o del trabajo. Averiguar y concretar detalladamente las horas exactas en las que tiene que estar en determinados lugares y comprobarlo de manera insistente.
3-Contratar a un detective o pedir a un amigo que averigüe lo que la pareja hace o el lugar al que va cuando sale del trabajo o de clase, por ejemplo.
4-Controlar sus relaciones personales. Preguntar quién es la persona con la que hablaba (cuando la pareja la ve con otro u otra al pasar a recogerla, por ejemplo) y de qué hablaban. A pesar de la respuesta sincera de la pareja, no creerá la explicación y montará una pelea o una escena desagradable.
5-Emplear sistemas de control a través del móvil para saber dónde se encuentra en cada momento analizando su ubicación y comprobando si miente o dice la verdad mediante preguntas directas o indirectas.
6-Inspeccionar objetos y lugares personales. Mirar lugares (cajones, bolsos, carteras o bolsillos) o examinar (la ropa o los objetos del gimnasio) para ver si encuentra algún objeto sospechoso, olores, pelos o restos de maquillaje, por ejemplo.
7-Investigar en el ordenador. Buscar en su correo electrónico, en redes sociales o en las páginas visitadas cualquier indicio de infidelidad. Existen sistemas y aplicaciones informáticas (que permiten saber lo que ha estado haciendo una persona en el ordenador) y programas espía (que pueden introducir virus en para saber las páginas que ha visitado, por ejemplo).
8-Observar rigurosa y sistemáticamente el cuerpo de la pareja. Ese intenso análisis tiene el objetivo de encontrar aromas, señales, hematomas o cualquier signo que resulte revelador de la existencia de otra relación.
9-Robar del buzón de casa o mirar en Internet los datos del móvil (para ver quién le llama y a quién llama) o los gastos realizados (mediante la banca electrónica).