El origen de la culpa puede ser variado. La vivencia de la culpa dependerá de la interpretación que hacemos de la situación. Cuando nos sentimos culpables debemos afrontar la situación objetivamente, comprendiendo nuestra parte de responsabilidad pero sopesando las variables que han podido influir en lo ocurrido. Debemos reflexionar sobre ...
El origen de la culpa puede ser variado. La vivencia de la culpa dependerá de la interpretación que hacemos de la situación. Cuando nos sentimos culpables debemos afrontar la situación objetivamente, comprendiendo nuestra parte de responsabilidad pero sopesando las variables que han podido influir en lo ocurrido. Debemos reflexionar sobre el origen de nuestra culpa para transformarla en responsabilidad entendiendo que, en ese momento, hicimos lo que debíamos o podíamos hacer pero que, en el futuro, podemos hacer las cosas de otra forma.
Entre las estrategias que aportan los especialistas y pueden ayudarte a reducir la culpa, mejorar la salud, aumentar la autoconfianza y mejorar la calidad de vida, destacarían:
1-Cambiar de actitud con la persona a la que hemos dañado o ayudarla en lo que podamos. Estas acciones implican y manifiestan arrepentimiento. La reparación debe ser proporcional al daño causado a los demás y a nosotros mismos. Al reparar nuestros actos negativos nos liberamos, lo que nos produce bienestar.
2-Escribir una lista con todas las actividades que haces habitualmente e incluye las que no sueles tener en cuenta (hacer reír a tu familia, abrazarlos o ver la televisión juntos, por ejemplo).
3-Expresar tus emociones y sentimientos en voz alta. Genera un gran alivio inmediato, ayuda a entenderlas, analizarlas y elegir el camino para aprender. Busca una persona de confianza (amigo, familiar, profesional u otra persona que esté pasando por la misma situación con quien poder hablar) que te aporte el espacio de desahogo que necesitas.
4-Manifestar gratitud. Agradecer lo que tienes actualmente te ayudará a liberar emociones negativas. Puedes escribir en un diario las cosas buenas que te hayan pasado durante el día y encontrar formas o gestos que sirvan para valorar y agradecer a tu familia y amigos lo que hayan hecho.
5-Tomarse tiempo para uno mismo. Las personas que actúan como cuidadores principales pueden acabar agotados y perder el interés por lo que antes les motivaba. Han abandonado muchas cosas en su vida para centrarse exclusivamente en el cuidado del familiar enfermo. Sienten un agotamiento físico y mental que puede poner en peligro su propia salud. En ocasiones, este exceso de atención se produce por la culpabilidad que siente el cuidador y que le impide desvincularse mental y emocionalmente de la persona que le necesita. Delegar responsabilidades en otros familiares y tomarse tiempo libre para hacer lo que quiera (salir con amigas o ir al cine, por ejemplo) mejorará la calidad de vida del cuidador y de la persona a la que cuida. Aunque los primeros días pueda surgir culpabilidad, cuando se comprueba que no pasa nada, irán desapareciendo.
6-Usar cualquier herramienta (imágenes, canciones o lo que quieras) que te ayude a mantener una actitud positiva.