Los especialistas señalan que, entre las habilidades necesarias para sentirnos capaces, destacarían: 1-Disfrutar de una buena autoestima es sentir que se tienen las capacidades y el potencial necesarios para superar con éxito las dificultades y los cambios con los que la vida sorprende, ser capaz de seguir adelante a pesar de ...
Los especialistas señalan que, entre las habilidades necesarias para sentirnos capaces, destacarían:
1-Disfrutar de una buena autoestima es sentir que se tienen las capacidades y el potencial necesarios para superar con éxito las dificultades y los cambios con los que la vida sorprende, ser capaz de seguir adelante a pesar de todo y no quedarse atascada en el camino. También facilita conseguir los objetivos, deseos y retos que cada uno de nosotros se va marcando, sentir que eres capaz de llegar a cumplir tus sueños (siempre que sean realistas y entre dentro de tus capacidades personales), sentir que tienes el potencial y la capacidad para aprender, formarte, relacionarte, mejorar o cambiar todo aquello que sea necesario para llegar a alcanzar tus objetivos.
2-Algunas personas se comparan con otras a nivel psicológico. Se sienten menos inteligentes, menos preparadas, menos capaces y con menos posibilidades, infravalorando su enorme potencial y capacidad intelectual. No dan importancia al hecho de poseer un cerebro muy potente que, utilizado correctamente, puede llevarles más lejos de lo que jamás han imaginado.
3-Muchas las personas, especialmente mujeres, presentan problemas de autoimagen porque consideran que no encajan con lo que a los demás les gusta o con los cánones de belleza que la sociedad considera convencionalmente adecuados en ese momento. Estas creencias condicionan a un alto porcentaje de personas que consideran que, por tener unas características físicas concretas, presuponen que no serán capaces de conseguir determinados objetivos.
4-Cuando analizamos el concepto que cada uno tenemos de nosotros mismos sacamos conclusiones, en principio indiscutibles para nosotros, aunque la mayoría de las veces están centradas únicamente en lo negativo y limitante y, con ello, decidimos cómo somos. Percibimos en lo que fallamos y nos hace inferiores, sin dar importancia a nuestras cualidades, a aquello en lo que somos buenos ni a aquello que se nos da bien y nos hace especiales y valiosos.
En ocasiones nos gustaría hacer cosas (emprender un proyecto, conocer a alguien, aprender un idioma o conseguir un trabajo determinado) pero no damos ningún paso en esa dirección porque tenemos claro (en nuestra mente) que no vamos a conseguirlo. La mayoría de las veces nos aferramos a la idea de que lo que deseamos está muy lejos y a que, como no sabemos ni por dónde empezar, es mejor quedarnos donde estamos y con lo que tenemos (aunque no encaje con lo que deseamos de verdad). No entendemos que no todo el mundo tiene todas las capacidades y es indiscutible que, si nos quedamos con la idea de incapacidad, no saldremos de donde estamos.