Los especialistas señalan que, entre las recomendaciones para evitar la preocupación sobre el peso y la idea de que el bebé no come lo suficiente, destacarían: 1-Analizar la salud general. Si percibes al bebé feliz, activo y sano, el hecho de estar delgado, no tiene que suponer, en principio, un problema. ...
Los especialistas señalan que, entre las recomendaciones para evitar la preocupación sobre el peso y la idea de que el bebé no come lo suficiente, destacarían:
1-Analizar la salud general. Si percibes al bebé feliz, activo y sano, el hecho de estar delgado, no tiene que suponer, en principio, un problema. Las tablas utilizan datos estadísticos, por lo que el ajuste de los niños en general no es absoluto. Aproximadamente la mitad de los niños normales están por debajo de la media y, algunos, por encima sin que signifique nada fundamental para la salud del bebé. Es más importante realizar una valoración clínica completa del niño. Fijarse en su aspecto, su actividad, su vivacidad, si responde a los estímulos o si presenta deshidratación, por ejemplo.
2-Centrarse en el crecimiento percibido a lo largo del tiempo. De manera orientativa y aproximada, se considera que, tras una pérdida inicial al iniciar la alimentación, hasta las 6 semanas de edad la ganancia de peso es de unos 20-30 g/día, pero no es necesario que lo peses a diario. Tras cumplir el primer mes no es necesario pesarlo cada semana, salvo circunstancias especiales por indicación de su pediatra. Él será quien te diga exactamente cómo debes hacerlo y en qué momento realizar la pesada.
3-Consultar al pediatra. Debe conocer cualquier preocupación o duda para poder descartar cualquier causa médica, recibir un diagnóstico de lo que sucede y administrar el tratamiento adecuado si fuera necesario.
4-Comprobar la alimentación. Es preciso que la dieta sea adecuada, nutritiva y esté bien adaptada a su edad. En ocasiones, el bebé no come lo suficiente porque la ingesta no resulta adecuada para sus necesidades.
5-Evitar la comparación con otros niños. La mayoría de las gráficas de peso y longitud empleadas actualmente se elaboran con niños que, mayoritariamente, han sido alimentados con biberón (que suelen ganar más peso que los que han tomado únicamente leche materna) y los datos deben considerarse una medida orientativa. El desarrollo y crecimiento de los niños no es lineal. El ritmo de aumento de peso, normalmente, disminuye después del primer año de vida en función de las necesidades personales de cada niño.
6-Observar la existencia de otros síntomas. Cuando el bebé presente síntomas asociados con enfermedades (fiebre, diarrea o malestar, por ejemplo) es preciso solicitar atención médica.
7-Reducir la obsesión con el peso y crecimiento de tu hijo. Estos parámetros debe controlarlos el pediatra en la consulta. No es una buena idea pesar al niño a menudo en la farmacia o en una báscula casera porque esa determinación puede ser errónea (no siempre va vestido de la misma manera o su pañal está más o menos sucio).