La etiología de la pérdida de audición es diversa (un trastorno hereditario o adquirido, antes o después de aprender a hablar o por afectación de diferentes partes del oído, entre otras). Los especialistas señalan que, entre las causas más frecuentes, destacarían: - Congénitas. Contagio de rubeola durante la gestación. - Envejecimiento. - Genéticas. ...
La etiología de la pérdida de audición es diversa (un trastorno hereditario o adquirido, antes o después de aprender a hablar o por afectación de diferentes partes del oído, entre otras). Los especialistas señalan que, entre las causas más frecuentes, destacarían:
- Congénitas. Contagio de rubeola durante la gestación.
- Envejecimiento.
- Genéticas. Otosclerosis o ciertos síndromes.
- Infecciosas. Por meningitis, paperas, sarampión, otitis y sus secuelas, etc.
- Ocupacionales. Debidas a la exposición a ruido excesivo en el trabajo
- Traumáticas. Por perforación del tímpano, fractura craneal, etc.
- Tóxicas. Debidas al consumo de antibióticos, salicilatos, etc.
-Variadas. Provocan pérdida temporal o permanente de la audición (tapones de cera, alergias o infecciones en los oídos, por ejemplo).
Entre las señales de alerta que hacen preciso acudir a un especialista y son fáciles de percibir, destacarían: zumbido de oídos, problemas al hablar por teléfono, necesidad de elevar el volumen de la radio y la televisión, alteraciones o variaciones auditivas en días distintos, no entender las palabras que dicen otras personas, problemas para poder seguir las conversaciones en grupo o no escuchar el timbre de la puerta o del teléfono, entre otras.
El diagnóstico debe hacerlo el especialista. Se usan procedimientos (como la impedanciometría para evaluar el oído medio o la audiometría por potenciales evocados), siendo la audiometría básica un método muy empleado. Se utilizan unos auriculares conectados a un aparato que emite sonidos a diferentes longitudes de onda creando una escala de graves y agudos, para analizar dos vías de audición (aérea y ósea). Se transmite el sonido primero a un oído y después al otro para obtener dos curvas creadas con los decibelios necesarios para obtener respuesta auditiva. El paciente indica con su mano el momento en que oye. Puede ser necesario repetir la prueba.
El tratamiento debe ser pautado por el especialista. De manera general, se recomienda:
1-Adaptación de un audífono específico.
2-Cirugía.
3-Implantes cocleares y logopedia posterior.
4-Prevención en problemas relacionados con el oído (otitis mal curadas) o tratamientos farmacológicos inadecuados (antibióticos).
5-Rehabilitación oral y acústica.
La pérdida auditiva puede presentarse en cualquier etapa de la vida y debemos estar atentos a su inicio. Observar a los niños es fundamental porque no suelen ser conscientes de lo que les sucede y, simplemente, le suben el volumen a la televisión o se despistan durante las conversaciones. Centrar la atención en sus actitudes puede ayudar a prevenir la aparición de consecuencias más graves.
Suelen ser otras personas las que perciben que el paciente oye peor y el propio afectado se resiste a creerlo. En la mayoría de los casos el problema se resuelve fácilmente, mejorando la calidad de vida. Ante cualquier reducción en el nivel auditivo es recomendable acudir al especialista que indicará el mejor procedimiento a seguir.