Los especialistas señalan que, para mejorar el funcionamiento del sistema inmunológico y aumentar tus defensas sería recomendable: 1-A nivel nutricional, es importante destacar que la dieta debe ser variada, sin excluir ningún alimento porque contienen elementos imprescindibles. Se recomienda incluir ácidos grasos omega-3 (abundantes en nueces, almendras y pescado azul), hierro ...
Los especialistas señalan que, para mejorar el funcionamiento del sistema inmunológico y aumentar tus defensas sería recomendable:
1-A nivel nutricional, es importante destacar que la dieta debe ser variada, sin excluir ningún alimento porque contienen elementos imprescindibles. Se recomienda incluir ácidos grasos omega-3 (abundantes en nueces, almendras y pescado azul), hierro (mineral presente en huevos, carnes rojas y espinacas), zinc (componente de marisco, pescado, legumbres y carne), selenio (presente en pipas de girasol y huevos), ácido fólico (abundante en verduras de hoja verde y frutas), vitamina C (en naranjas, tomates, perejil y pimiento), vitamina E (en brécol, espinacas y frutos secos) y vitamina B 6 (en carnes, aguacates, pescados y nueces).
2-Consulta a tu médico, pues podrías necesitar un suplemento vitamínico específico. No te dejes llevar por la publicidad de la marca o porque le va bien a otra persona porque necesitas uno concreto para ti.
3-Cuida tu salud intestinal porque en el intestino reside parte de la capacidad de defensa ante agentes nocivos. Consume yogures, alimentos probióticos, frutas, verduras, agua y fibra soluble. Evita consumir alimentos refinados, harinas blancas y azúcares, porque destruyen la flora intestinal. Una opción saludable podría ser tomar un yogur natural con arándanos frescos y manzana.
4-Desde la fitoterapia, y siempre bajo control del especialista, podrían resultar interesantes los extractos de equinácea, la espirulina (un alga rica en proteínas), el polen y la jalea real (con buenos resultados en cualquiera de sus presentaciones).
5-Duerme lo necesario. El descanso es fundamental para recargar tu energía. No podrás rendir lo suficiente si has pasado la noche en vela o no has descansado correctamente. El sistema inmunitario necesita ese reposo para poder activarse y funcionar de manera correcta. No renuncies a dormir y consulta a tu médico la necesidad de consumir algún medicamento si fuera adecuado. No te automediques porque nunca funciona.
6-Evita el abuso de fármacos (antibióticos, analgésicos o antiinflamatorios, entre otros) y protege tu aparato digestivo cuando sea imprescindible su consumo. Consulta a tu médico las posibilidades. Si es preciso pautar un tratamiento farmacológico con efectos sobre el aparato digestivo, suele incluir la administración de un protector gástrico para evitar los efectos negativos de los fármacos.
7-Reduce tu estrés. Además de los síntomas típicos asociados (insomnio, lumbago, dolor de cabeza, alteraciones intestinales, dificultades respiratorias o irritabilidad, entre otros) algunos estudios señalan que afecta al funcionamiento del sistema inmunitario (podrían presentarse con mayor frecuencia catarros, gripes, faringitis, otitis, etc.) Se recomienda tratar adecuadamente el estado de ánimo, siendo suficiente, en ocasiones, plantearse pequeños cambios de vida (pasear con tranquilidad, evitar la competitividad, relajarse leyendo un libro o escuchando música, etc.). Si estos cambios no fueran suficientes, solicita cita con un profesional.