Desde 2020, las reformas del impuesto sobre sucesiones han aumentado la carga fiscal para los herederos. La reducción de bonificaciones para los hijos y la introducción de los valores de referencia estatales han elevado entre un 20% y un 40% los impuestos en muchos casos. Según Grupo Pérez-Pozo, despacho especializado ...
Desde 2020, las reformas del impuesto sobre sucesiones han aumentado la carga fiscal para los herederos. La reducción de bonificaciones para los hijos y la introducción de los valores de referencia estatales han elevado entre un 20% y un 40% los impuestos en muchos casos. Según Grupo Pérez-Pozo, despacho especializado gestión patrimonial y derecho sucesorio, estas complejidades explican por qué las renuncias hereditarias se han multiplicado por cuatro en los últimos años.
"La planificación sucesoria no es solo una cuestión de dinero: es un acto de protección hacia nuestros hijos y familiares", explica Carmen Pérez-Pozo Toledano, fundadora y CEO de Grupo Pérez-Pozo. Con una buena planificación, se pueden evitar conflictos, proteger a los herederos de posibles deudas y, al mismo tiempo, optimizar los impuestos de manera legal.
Más allá de los impuestos, la planificación sucesoria cumple una función emocional: protege a los familiares y evita tensiones que a menudo surgen tras un fallecimiento. "Un buen plan sucesorio no solo organiza los bienes, sino que da tranquilidad y seguridad a quienes más queremos", señala Carmen Pérez-Pozo Toledano.