La hipotensión suele causar mareos o pérdida de conciencia cunado la persona se pone de pie rápidamente, por ejemplo. Es frecuente en personas jóvenes y sanas y, cuando aparece en personas mayores, puede ser el signo de una enfermedad subyacente que debe ser tratada. El mecanismo se relaciona con que ...
La hipotensión suele causar mareos o pérdida de conciencia cunado la persona se pone de pie rápidamente, por ejemplo. Es frecuente en personas jóvenes y sanas y, cuando aparece en personas mayores, puede ser el signo de una enfermedad subyacente que debe ser tratada.
El mecanismo se relaciona con que la bajada de tensión arterial sistólica no es compensada por el sistema cardiovascular. En esta situación, la sangre no llega correctamente al cerebro, por lo que se producen mareos y, en casos severos, la pérdida de conciencia que pone en peligro la salud del paciente.
Suele presentarse tras estar mucho tiempo al sol, después de un ayuno prolongado, con la administración de ciertos medicamentos y durante el embarazo. En personas mayores suele asociarse a la administración de fármacos vasodilatadores o barbitúricos, al consumo de alcohol y al padecimiento de enfermedades endocrinas (como la diabetes) o vasculares (como las cardiopatías).
El diagnóstico de la hipotensión debe hacerlo el médico. Suele realizar un análisis de sangre (donde se mide la glucemia, entre otros parámetros) y se estudia el aparato cardiovascular empleando la auscultación, el electrocardiograma y, si fuera preciso, se realiza un registro electrocardiográfico de 24 horas (Holter).
De manera general, cuando no produce demasiadas alteraciones al afectado, no se analiza ni se trata. Cuando los síntomas asociados interfieren en su vida diaria, es necesario estudiarla y tratarla, aunque resulte complicado encontrar el fármaco específico adecuado. El tratamiento debe ser pautado y controlado por el médico para evitar alteraciones incontroladas de los niveles de tensión arterial.
Entre las situaciones asociadas a la bajada de tensión destacaría cuando hace mucho calor, se somete al organismo a cambios bruscos de temperatura o se toma el sol en exceso, se produce por vasodilatación periférica. En situaciones de vómitos intensos, traumatismos craneales o dolor, la tensión se reduce por afectación vagal. Los cambios de postura provocan hipotensión ortostática o postural, la más frecuente y específica.
De manera general, los especialistas señalan que, para mantener los niveles adecuados de tensión arterial, sería recomendable:
1-Administrar fármacos que aumentan la tensión arterial (los derivados de la efedrina, entre otros). Siempre bajo prescripción médica, tras descartar la presencia de una enfermedad subyacente responsable y cuando el problema interfiere claramente con la calidad de vida del afectado. Es preciso tener en cuenta la relación riesgo-beneficio y la posible aparición de efectos secundarios indeseables asociados a su consumo.
2-Añadir sal yodada a la comida o tomar comprimidos de sal (cunado no está contraindicado su consumo).
3-Evitar cambios bruscos de temperatura. Generan vasodilatación.
4-Levantarse lentamente de la silla o de la cama.
5-Tomar productos naturales considerados tonificantes y energizantes (café, té, polen, regaliz, ginseng y espino blanco, por ejemplo) de manera controlada y bajo indicación médica.