El 26,1 % de la población de España se encuentra en riesgo de pobreza o exclusión social. Este porcentaje, a pesar de haberse reducido levemente en los últimos cuatro años, muestra la pobreza en el país como un fenómeno estructural que, en los últimos 15 años, nunca ha bajado del ...
El 26,1 % de la población de España se encuentra en riesgo de pobreza o exclusión social. Este porcentaje, a pesar de haberse reducido levemente en los últimos cuatro años, muestra la pobreza en el país como un fenómeno estructural que, en los últimos 15 años, nunca ha bajado del 25 %. Así lo indican los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), que también reflejan variaciones sustanciales según la edad y el género.
Los datos del portal estadístico público de España identifican a las edades más jóvenes como las más propensas a sufrir pobreza o exclusión social. En niños y jóvenes menores de 16 años, la tasa de riesgo de pobreza o exclusión social se eleva hasta el 33,8 %, lo que convierte a esta franja de edad en la más vulnerable. Le siguen los jóvenes de 16 a 29 años (30 %) y las personas de entre 30 y 44 años (36,7 %). El riesgo de pobreza o exclusión social se reduce a medida que aumenta la edad, hasta situarse en el 19,5 % entre las personas mayores de 65 años.
En cualquier caso, los datos del INE muestran que la tasa de riesgo de pobreza o exclusión social es superior entre las mujeres que entre los hombres en todas las franjas de edad. Entre los niños y jóvenes menores de 16 años, la tasa de riesgo es del 34,1 % entre las mujeres y del 33,6 % entre los hombres. Entre los 16 y los 29 años, el porcentaje de mujeres en riesgo de exclusión social (31,1 %) es dos puntos superior al de los hombres (28,9 %). Esta dinámica se repite entre los 30 y los 64 años y se intensifica con la vejez. Entre las personas mayores de 65 años, la tasa de riesgo de pobreza o exclusión social es cuatro puntos y medio superior entre las mujeres (21,4 %) que entre los hombres (17 %).
Los datos del INE evidencian una brecha estructural en la calidad de vida socioeconómica entre mujeres y hombres. Entre los principales factores que explican por qué la pobreza y la exclusión social afectan en mayor medida a las mujeres destaca la brecha salarial. El mercado laboral continúa siendo un motor de desigualdad debido a los menores salarios que perciben las mujeres y a las mayores dificultades que afrontan para acceder a contratos laborales a jornada completa.
De hecho, según un estudio de la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social (EAPN), el 75 % de los contratos a tiempo parcial en España están ocupados por mujeres. Otro factor que incrementa el riesgo de exclusión social femenina es la carga de los trabajos de cuidados, a menudo invisibilizados, no reconocidos y no remunerados. Si bien en la última década tanto mujeres como hombres han reducido su tasa de riesgo de pobreza o exclusión social, los hombres lo han hecho un 30 % más que las mujeres. La desigualdad de género es estructural y tiene un efecto directo en las condiciones de vida de las mujeres.
