1. Poner en valor lo que ya tienen Antes de pedir novedades, es fundamental que los niños aprendan a apreciar y disfrutar lo que poseen. "Valorar lo que se tiene refuerza la gratitud, la autoestima y la capacidad de cuidar", explica Yvonne González, responsable del Departamento de Orientación de Highlands School ...
1. Poner en valor lo que ya tienen
Antes de pedir novedades, es fundamental que los niños aprendan a apreciar y disfrutar lo que poseen. "Valorar lo que se tiene refuerza la gratitud, la autoestima y la capacidad de cuidar", explica Yvonne González, responsable del Departamento de Orientación de Highlands School Sevilla. La psicología infantil muestra que los pequeños que desarrollan esta conciencia son más resilientes y menos impulsivos, además de experimentar mayor satisfacción emocional.
2. Potenciar juegos en grupo
Los juegos que implican a varios participantes, hermanos, amigos o familiares, fomentan cooperación, empatía y comunicación. Los expertos recomiendan dinámicas que combinen diversión con aprendizaje: juegos de mesa, construcciones colaborativas o retos creativos en equipo.
3. Valorar experiencias más que objetos
Las experiencias generan recuerdos y aprendizajes duraderos. Excursiones, talleres, actividades deportivas o culturales enseñan a los niños a relacionarse, explorar y disfrutar del tiempo en familia. Estudios recientes muestran que los niños obtienen más bienestar de experiencias compartidas que de juguetes tradicionales, y que estas fomentan habilidades sociales, cognitivas y emocionales.
4. Fomentar autonomía y responsabilidad
Regalos que implican cuidado o seguimiento, como un pequeño jardín, kits de experimentos, juegos de cocina o mascotas digitales, ayudan a los niños a organizarse, asumir responsabilidades y valorar sus logros. "Cuando un niño cuida algo o sigue un proyecto, aprende disciplina, constancia y a poner atención en los detalles, todo mientras se divierte", destaca González.
5. Aprender mientras se divierten
Es fundamental que las actividades y materiales fomenten la creatividad, la resolución de problemas y la imaginación. Libros interactivos, puzzles, marionetas, materiales artísticos o juegos de construcción permiten que los niños desarrollen habilidades cognitivas sin sentir que "están estudiando". La combinación de aprendizaje y diversión potencia la motivación intrínseca y la curiosidad natural.
Con estas cinco recomendaciones, la Navidad deja de ser un simple intercambio de regalos y se convierte en una oportunidad para educar, estimular la creatividad y fortalecer los vínculos familiares.