La dieta cetogénica y el ayuno alternante pueden ser más eficaces que la dieta hipocalórica tradicional para perder peso  

María Robert

Así lo indica un estudio del grupo de Obesidad, Diabetes y sus Comorbilidades del Instituto de Investigación Biomédica de Málaga y Plataforma en Nanomedicina (IBIMA Plataforma BIONAND)  

07/01/2026

La gran mayoría de los propósitos de año nuevo nunca llegan a cumplirse, pero en las listas de metas por conseguir en este 2026 una vez más el perder peso y llevar una vida más saludable ocupará los primeros puestos. En este contexto, un nuevo estudio liderado por Francisco J. ...

La gran mayoría de los propósitos de año nuevo nunca llegan a cumplirse, pero en las listas de metas por conseguir en este 2026 una vez más el perder peso y llevar una vida más saludable ocupará los primeros puestos. En este contexto, un nuevo estudio liderado por Francisco J. Tinahones, director científico de IBIMA Plataforma BIONAND e investigador responsable del grupo "Obesidad, Diabetes y sus Comorbilidades: Prevención y Tratamiento", aporta nueva luz sobre estrategias nutricionales innovadoras para luchar contra la obesidad.

Publicado en la prestigiosa revista BMC Medicine, el trabajo sugiere que ciertas dietas alternativas, como la dieta cetogénica, el ayuno en días alternos modificado o la alimentación con restricción de tiempo de ingesta temprana, pueden ser significativamente más eficaces para la pérdida de peso a corto plazo que la tradicional dieta mediterránea, siempre bajo un control calórico estricto.

La obesidad es una epidemia global que, según estimaciones, podría afectar a casi el 50% de la población mundial entre 2030 y 2035. Esta condición está estrechamente relacionada con un aumento del riesgo de enfermedades cardiovasculares, metabólicas y otras patologías crónicas. Aunque la dieta mediterránea sigue siendo una de las más recomendadas por su perfil saludable, el contexto actual exige nuevas estrategias nutricionales más potentes y eficaces.

Para dar respuesta a este desafío, el equipo llevó a cabo un ensayo clínico aleatorizado con una duración de tres meses y la participación de 160 adultos con obesidad. Se trata de uno de los primeros estudios que compara directamente, en condiciones controladas, el impacto de diferentes tipos de dietas hipocalóricas: la hipocalórica clásica (3-4 ingestas repartidas en el día y balanceada en principios inmediatos), la dieta cetogénica (con una ingesta muy reducida en hidratos de carbono), la alimentación con restricción de horario de ingesta temprana (no desayunar) y tardía (no cenar) y el ayuno en días alternos modificado.

El estudio ha sido llevado a cabo por el equipo del Departamento de Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitario Virgen de la Victoria de Málaga, con el respaldo de la Universidad de Málaga, el Instituto de Salud Carlos III y la colaboración del Centro de Investigación Biomédica en Red (CIBEROBN). Gracias a su riguroso diseño de ensayo clínico aleatorizado y al seguimiento exhaustivo de los participantes, sus resultados representan un avance significativo en el desarrollo de tratamientos eficaces y personalizados frente a la obesidad.

Cambio de paradigma en la pérdida de peso

Los resultados del estudio representan un cambio de enfoque en las estrategias dietéticas para tratar la obesidad. De hecho, las personas que siguieron la dieta cetogénica, el ayuno en días alternos modificado o la alimentación con restricción de tiempo de ingesta temprana experimentaron una pérdida de peso significativamente mayor que aquellas que siguieron una hipocalórica clásica, que actuó como grupo control. Hay que señalar que todos los grupos de ayuno y la dieta hipocalórica clásica seguían un patrón de ingesta de nutrientes basados en la dieta mediterránea.

En concreto, los grupos que perdieron más peso fueron los participantes asignados a la dieta cetogénica que perdieron una media de 11,9 kilos en tres meses, lo que supone 3,78 kilos más que los del grupo de dieta hipocalórica clásica. De forma similar, el grupo de ayuno en días alternos modificado 3,14 kg más que el grupo de control.

No obstante, todas las intervenciones dietéticas demostraron ser eficaces, ya que incluso el grupo que siguió la dieta hipocalórica clásica logró una pérdida media de peso de 8,4 kg.

Más allá del peso corporal, el estudio también evaluó los efectos sobre la composición corporal. Todas las dietas indujeron una reducción de la masa grasa, pero el ayuno en días alternos modificado y la alimentación con restricción de tiempo de ingesta tardía destacaron como los enfoques que más disminuyeron la grasa corporal, siendo el ayuno en días alternos modificado -alternar días de alimentación normal con días en los que se reduce significativamente la ingesta calórica- el que mostró el mayor impacto en este parámetro.

En cuanto a la seguridad, el ensayo no reportó ningún evento adverso grave, lo que respalda la viabilidad de aplicar estas intervenciones de manera controlada a corto plazo. Estos datos abren la puerta a una mayor personalización de las estrategias nutricionales frente a la obesidad, basadas en la evidencia y adaptadas al perfil y las preferencias de cada paciente.

Hacia una nutrición personalizada

"Estos hallazgos son extraordinariamente prometedores y nos brindan nuevas herramientas en la lucha contra la obesidad", afirma Francisco J. Tinahones. "Durante décadas, las dieta hipocalóricas con 3-4 ingestas al día han sido la piedra angular de las recomendaciones para la pérdida de peso, y sigue siendo una excelente opción por sus múltiples beneficios para la salud. Sin embargo, nuestra investigación demuestra que, en personas con exceso de peso, ciertas estrategias dietéticas con enfoque cetogénico o de ayuno intermitente pueden favorecer una pérdida de peso más rápida a corto plazo. Esto nos invita a ampliar el abanico de enfoques nutricionales, adaptándolos a las características y necesidades de cada paciente".

Por su parte, la coinvestigadora principal, Isabel Moreno-Indias, subraya "la importancia de contar con supervisión médica y nutricional ante cualquier cambio dietético, así como la necesidad de realizar estudios a largo plazo que permitan valorar la sostenibilidad y seguridad de estas intervenciones".

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