Este año sí que sí aprendo un idioma nuevo: voy a seguir estos tips

Ángela Zorrilla

Cada enero aparece en la lista: "aprender inglés", "retomar el francés", "por fin hablar italiano". La motivación está ahí, pero también las dudas, la falta de tiempo y los recuerdos de intentos fallidos. La buena noticia es que aprender un idioma hoy es más accesible y flexible que nunca. Solo hace falta cambiar el enfoque. ¡Vamos allá!

07/01/2026

Uno de los motivos por los que abandonamos tan pronto el objetivo de aprender una lengua nueva es plantearnos el reto como algo enorme. "Ser fluido", "hablar como un nativo", "entenderlo todo". Demasiada presión para un objetivo que, en realidad, se construye paso a paso. La clave está en definir un ...

Uno de los motivos por los que abandonamos tan pronto el objetivo de aprender una lengua nueva es plantearnos el reto como algo enorme. "Ser fluido", "hablar como un nativo", "entenderlo todo". Demasiada presión para un objetivo que, en realidad, se construye paso a paso.

La clave está en definir un propósito concreto y realista: poder mantener una conversación básica en un viaje, entender series sin subtítulos, defenderte en reuniones de trabajo o simplemente perder el miedo a hablar. Aprender un idioma no es un sprint, es un proceso acumulativo. Empieza pequeño. Diez o quince minutos al día, bien aprovechados, valen más que dos horas una vez a la semana.

Estrategias de estudio que sí funcionan

No existe una fórmula mágica, pero sí algunas estrategias que funcionan mejor que otras:

  1. Constancia antes que intensidad. Estudiar un poco cada día ayuda al cerebro a fijar mejor el vocabulario y las estructuras. Es preferible una rutina corta y diaria que sesiones largas y esporádicas.
  2. Aprende lo que realmente vas a usar. Olvida listas infinitas de palabras que nunca dirás. Prioriza frases útiles, expresiones cotidianas y vocabulario relacionado con tu vida real: trabajo, ocio, viajes, familia.
  3. Combina habilidades. Escuchar, leer, escribir y hablar. No hace falta hacerlo todo a la vez, pero sí evitar centrarte solo en una cosa. Ver vídeos cortos, leer artículos sencillos o repetir frases en voz alta ayuda a interiorizar el idioma de forma natural.
  4. Permítete equivocarte. El miedo al error es uno de los mayores bloqueos. Equivocarse no solo es normal, es necesario. Cada error es información que tu cerebro usa para aprender mejor la próxima vez.

La tecnología, tu gran aliada

Nunca ha sido tan fácil aprender idiomas desde casa (o desde el móvil):

  • Apps de aprendizaje: ideales para crear hábito diario, repasar vocabulario y practicar gramática de forma ligera.
  • Plataformas con profesores online: permiten clases personalizadas, adaptadas a tu nivel y objetivos, sin horarios rígidos.
  • Podcasts y vídeos: perfectos para entrenar el oído incluso mientras caminas, conduces o cocinas.
  • Series, música y redes sociales: consumir contenido en versión original es una de las formas más efectivas (y agradables) de aprender.

Además, la inteligencia artificial ya permite practicar conversaciones, corregir textos o adaptar ejercicios a tu nivel, convirtiéndose en un complemento muy potente para el estudio autónomo. 

Aprender una lengua nueva no solo abre puertas profesionales o facilita los viajes. También mejora la memoria, la concentración y la confianza personal. Es un reto que te conecta con otras culturas y, muchas veces, contigo mismo. Este Año Nuevo, más que proponerte "aprender un idioma", propónte disfrutar del proceso.

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