Enero llega cada año con la misma sensación: ropa más ajustada, menos energía y la tentación de empezar una "dieta exprés" para borrar los excesos navideños. Sin embargo, para Elvira Berengüí, el primer paso no pasa por prohibiciones ni sacrificios extremos. "El organismo necesita regularidad tras las fiestas. Lo más ...
Enero llega cada año con la misma sensación: ropa más ajustada, menos energía y la tentación de empezar una "dieta exprés" para borrar los excesos navideños. Sin embargo, para Elvira Berengüí, el primer paso no pasa por prohibiciones ni sacrificios extremos. "El organismo necesita regularidad tras las fiestas. Lo más importante es recuperar una estructura ordenada de comidas y volver a hábitos saludables", explica.
La experta insiste en que volver a horarios estables y realizar entre cuatro y cinco ingestas al día ayuda a que el cuerpo se reajuste de forma natural. "Priorizar alimentos frescos y poco procesados es fundamental. El objetivo inicial no es adelgazar rápido, sino volver a la rutina y tomar decisiones más saludables", señala. Y añade que, si se busca una pérdida de peso eficaz y de calidad, lo ideal es hacerlo con el apoyo de un profesional de la salud.
Tras los excesos, muchos optan por soluciones radicales: ayunos prolongados, dietas milagro o planes sin base científica. Para Berengüí, este es uno de los mayores errores. "Este tipo de prácticas no solo suelen ser ineficaces a medio y largo plazo, sino que pueden provocar pérdida de masa muscular, déficits nutricionales y alteraciones metabólicas", advierte. Además, lejos de ser la solución definitiva, aumentan el riesgo del temido efecto rebote.
En lugar de extremos, la clave está en los pequeños hábitos que se repiten cada día. En las primeras semanas tras las vacaciones, la constancia marca la diferencia. "Respetar horarios, evitar el picoteo continuo y construir platos completos con verduras, proteínas de calidad y una cantidad moderada de hidratos de carbono es clave", explica. Ajustar las raciones, beber suficiente agua y reducir progresivamente ultraprocesados y alcohol ayuda a normalizar el apetito y recuperar la energía.
Retomar la rutina laboral suele ser el momento en el que muchos abandonan sus buenas intenciones. Falta de tiempo, cansancio y comidas improvisadas juegan en contra. Aquí, la nutricionista lo tiene claro: "La planificación es fundamental para evitar el estrés y la sensación de sacrificio".
No se trata de cocinar platos complicados, sino de simplificar. Organizar menús sencillos, preparar algunos alimentos con antelación y tener opciones saludables a mano evita decisiones impulsivas. "Apostar por comidas simples y adaptadas al ritmo laboral permite cuidarse sin complicaciones. Comer fuera de casa no tiene por qué ser un obstáculo si se priorizan platos equilibrados y se mantiene una actitud flexible", apunta.
Aunque la báscula suele ser la principal motivación, los beneficios de adoptar hábitos saludables tras las fiestas van mucho más allá. "Mejora la salud general, se favorece la digestión y hay un impacto positivo en la microbiota y el sistema inmunitario", explica Berengüí. A ello se suman una mayor claridad mental, mejor descanso nocturno y una relación más tranquila con la comida.
Desde PronoKal, recalcan que estos cambios ayudan a mantener la motivación y transforman la alimentación en una aliada. "El cuidado nutricional deja de vivirse como una obligación y se convierte en una herramienta de bienestar y rendimiento diario", concluye.
La lección es clara: después de las fiestas, menos castigo y más coherencia. Porque cuidarse no debería ser una carrera de enero, sino un hábito que acompañe todo el año.