Esta es la vitamina esencial en invierno

Sofía Borrás

Con la llegada del invierno disminuyen las horas de luz solar, baja la exposición al exterior y, con ello, cae también el nivel de vitamina D, un nutriente esencial para el sistema inmunitario, la salud ósea, la función muscular y el estado de ánimo.

08/01/2026

La deficiencia es tan común que afecta a más del 40% de la población adulta en Europa durante los meses fríos. Por eso la vitamina D se ha convertido en "la vitamina de invierno": es la que más se altera por estación, la que más impacto fisiológico tiene y la ...

La deficiencia es tan común que afecta a más del 40% de la población adulta en Europa durante los meses fríos. Por eso la vitamina D se ha convertido en "la vitamina de invierno": es la que más se altera por estación, la que más impacto fisiológico tiene y la que más recomiendan controlar los especialistas en salud preventiva. Neutrient, suplementos avanzados, nos ofrece una lista con los principales beneficios de la vitamina D:

La vitamina más dependiente del sol

El 80-90% de la vitamina D la producimos en la piel gracias a la luz solar. En invierno, esa síntesis prácticamente se detiene. Incluso en países soleados, la radiación UVB entre noviembre y febrero es insuficiente.

Sistema inmune: el motivo número uno para tenerla a raya

Es clave para que las células inmunitarias funcionen correctamente. Bajos niveles se asocian con mayor susceptibilidad a infecciones respiratorias. No evita los virus, pero modula la respuesta.

Huesos y músculos: lo que no se ve, pero importa

La vitamina D regula la absorción de calcio y fósforo. Su déficit afecta a la densidad ósea y a la fuerza muscular, especialmente relevante en mujeres a partir de los 40.

Energía y ánimo: la conexión más infravalorada

Los estudios relacionan niveles bajos de vitamina D con peor estado de ánimo y mayor fatiga invernal. No es un antidepresivo, pero sí un regulador fisiológico del bienestar.

Suplementar o no suplementar: el dilema invernal

La mayoría de especialistas recomienda controlar los niveles mediante análisis y, si están bajos, suplementar de forma pautada según necesidades individuales. La comida aporta muy poca vitamina D: casi todo depende del sol o del suplemento.

D3 frente a D2: la diferencia clave

La forma D3 (colecalciferol) es la más eficaz en elevar y mantener niveles adecuados. Es la que recomiendan prácticamente todos los clínicos cuando hay déficit.

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