Esta terapia innovadora podría ayudar a combatir el estrés crónico

María Robert

Un reciente estudio aporta un enfoque innovador para tratar las alteraciones neurofisiológicas asociadas con este problema que sufre casi el 60% de la población en España

14/01/2026

El estrés es un problema generalizado en España, afectando a casi el 60% de la población, con un impacto significativo en la salud mental y también como reto sanitario y económico. Actualmente, la evidencia clínica sugiere que, en situaciones de estrés crónico y burnout, los patrones de respuesta al estrés ...

El estrés es un problema generalizado en España, afectando a casi el 60% de la población, con un impacto significativo en la salud mental y también como reto sanitario y económico. Actualmente, la evidencia clínica sugiere que, en situaciones de estrés crónico y burnout, los patrones de respuesta al estrés se encuentran profundamente arraigados a nivel neurofisiológico, con alteraciones estables en la dinámica y conectividad de las redes cerebrales implicadas en la regulación emocional y cognitiva. Esta dificultad para "desaprender" el patrón de estrés ayuda a explicar por qué las cifras de burnout y absentismo continúan aumentando, a pesar de la proliferación de programas de bienestar y estrategias de afrontamiento.

En este contexto, un reciente estudio sobre neuromodulación no invasiva aporta una base científica relevante, al mostrar cambios objetivos en la organización funcional del cerebro y mejoras clínicas sostenidas, apuntando a la necesidad de intervenciones capaces de actuar directamente sobre la disfunción neurofisiológica subyacente al estrés crónico. En concreto, este estudio clínico publicado en 'Cureus' explora un enfoque innovador para tratar las alteraciones neurofisiológicas asociadas con el estrés crónico: el protocolo no invasivo de neuromodulación Radio Electric Asymmetric Conveyer (REAC) Brain Wave Optimization Gamma (BWO-G).

Se trata de un trabajo retrospectivo, que incluyó a cinco individuos con exposición prolongada a estrés laboral, evaluó la actividad cortical antes y después de 18 sesiones de REAC BWO-G utilizando métodos avanzados de análisis neurofisiológico (qEEG, ICA y sLORETA). Los resultados mostraron tendencias consistentes de aumento de simetría en bandas clave de EEG (delta, theta y alfa) y reorganización de la actividad cortical hacia redes asociadas con regulación emocional y cognición.

A la vez que mejoras clínicas reportadas en estabilidad emocional, calidad del sueño y claridad cognitiva tras el tratamiento, así como evidencia de que estas modificaciones neurofisiológicas se corresponden con patrones previos asociados a resiliencia frente al estrés.

Los autores destacan cómo estos cambios se alinean con la literatura científica que vincula el estrés crónico con alteraciones de conectividad en redes cerebrales críticas para el funcionamiento emocional y cognitivo. Si bien se reconoce la necesidad de estudios controlados más amplios, los hallazgos sugieren que las intervenciones no invasivas como REAC BWO-G podrían ofrecer un enfoque seguro, accesible y sin efectos adversos reportados, apoyando la recuperación funcional en contextos de estrés severo.

Un abordaje integral

El creciente impacto del absentismo laboral por estrés y burnout exige respuestas integrales que combinen prevención activa en el entorno laboral (políticas de bienestar, diseño de puestos de trabajo saludables); acceso a tratamientos que sean seguros, efectivos, no invasivos y basados en evidencia científica para reducir la duración de las bajas y mejorar la resiliencia; y una coordinación entre servicios de salud pública, empresas y sistemas de seguridad social para mitigar el impacto social y económico.

Los datos actuales subrayan que abordar adecuadamente el estrés laboral no es solo una cuestión de salud individual, sino una prioridad estratégica para la sostenibilidad económica y social de las organizaciones y del país.

El absentismo laboral asociado a estrés crónico, burnout y agotamiento constituye uno de los desafíos más relevantes para la salud pública, la productividad empresarial y la competitividad económica. Las últimas cifras oficiales y de mercado reflejan una tendencia creciente de bajas laborales y costes asociados que impactan simultáneamente a trabajadores, empresas y servicios públicos de salud.

Los últimos informes disponibles estiman que la tasa de absentismo laboral en España se sitúa en torno al 6,7% de las horas pactadas, una cifra que refleja el conjunto de bajas médicas, incapacidad temporal y otros motivos de ausencia, con un impacto económico que supera 30.000 millones de euros al año entre empresas y Seguridad Social. Más de 8,7 millones de procesos de baja y aproximadamente 368 millones de jornadas laborales perdidas han sido registrados recientemente, con un coste cercano a 29.000 millones de euros solo en 2024.

Datos demuestran que las bajas por incapacidad temporal han aumentado de forma sostenida en la última década, duplicando la proporción de trabajadores ausentes y situándose en niveles superiores a la media europea, con más del 4% de personas ocupadas en situación de IT en 2023.

Además, los costes derivados del absentismo y las prestaciones de incapacidad temporal repercuten significativamente en la productividad y la competitividad, representando una parte considerable del PIB nacional cuando se incluyen efectos directos e indirectos sobre la economía laboral.

Entre las causas de absentismo, los trastornos de salud mental, incluido el estrés crónico, burnout y agotamiento emocional, representan una proporción creciente. Según Manpower y CEOE, las bajas por razones de salud mental ya constituyen alrededor del 17% del total de ausencias laborales, un indicador que subraya la importancia de este fenómeno como factor de riesgo principal en el ámbito laboral moderno. El estrés crónico no solo deteriora la calidad de vida de los trabajadores, sino que puede desencadenar disfunciones neurofisiológicas, afectar el rendimiento cognitivo y emocional, y prolongar las ausencias laborales, con perjuicios directos para empresas y sistemas sanitarios.

No obstante, y más allá de las terapias psicológicas y farmacológicas convencionales, existe una amplia oferta de intervenciones orientadas al alivio del estrés (como la meditación, el yoga, los masajes, los retiros de bienestar o las técnicas de relajación) que, si bien pueden proporcionar beneficios temporales, no logran en muchos casos una resolución sostenida del trastorno. Una vez que la persona regresa a su entorno laboral y vital habitual, los síntomas reaparecen con frecuencia.

 

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