Las comidas de Navidad y Fin de Año suelen ir acompañadas de menús más copiosos, dulces, alcohol y largas sobremesas. En este contexto, sentirse lleno después de comer entra dentro de lo esperable. Sin embargo, cuando la sensación de plenitud aparece con poca cantidad de comida, se repite con frecuencia ...
Las comidas de Navidad y Fin de Año suelen ir acompañadas de menús más copiosos, dulces, alcohol y largas sobremesas. En este contexto, sentirse lleno después de comer entra dentro de lo esperable. Sin embargo, cuando la sensación de plenitud aparece con poca cantidad de comida, se repite con frecuencia o se acompaña de otros síntomas digestivos, puede estar indicando un trastorno digestivo como la dispepsia funcional.
Experimentar de forma recurrente saciedad temprana, presión o dolor en la parte superior del abdomen, ardor, distensión abdominal, eructos frecuentes o náuseas no siempre se debe a los excesos puntuales de estas fechas. Estos síntomas son característicos de la dispepsia funcional, un trastorno digestivo frecuente que afecta aproximadamente a 1 de cada 20 personas que acuden a atención primaria por molestias digestivas.
Durante las fiestas, estas señales pueden confundirse con la típica pesadez tras una comida abundante, lo que hace que muchas personas no consulten al profesional sanitario y normalicen un malestar que, en realidad, no debería ser habitual.

La dispepsia funcional se define como la presencia de molestias persistentes en la parte alta del abdomen sin que existan lesiones visibles en el estómago o el intestino. De hecho, en cerca del 80 % de los casos, las pruebas médicas no muestran alteraciones estructurales.
Los síntomas se producen por cambios en el funcionamiento del estómago, como:
Alteraciones en el movimiento gástrico
Mayor sensibilidad a la distensión abdominal
Procesos inflamatorios leves en el estómago o el duodeno
Esto explica por qué una persona puede sentirse llena o incómoda incluso después de comer pequeñas cantidades.
Aproximadamente el 30 % de los pacientes con dispepsia funcional presenta vaciamiento gástrico retardado, es decir, el estómago tarda más de lo normal en enviar los alimentos al intestino. Este retraso puede provocar sensación de plenitud prolongada, presión o dolor abdominal, incluso horas después de la comida.
En épocas como diciembre, factores como comidas más grasas, horarios irregulares, estrés o menor actividad física pueden intensificar estas molestias y hacer que los síntomas sean más persistentes.
Según el doctor Enrique Rey, Profesor Titular de Medicina y especialista en Aparato Digestivo de la Universidad Complutense de Madrid, "una plenitud normal desaparece pocas horas después de comer y está claramente relacionada con la cantidad ingerida". En cambio, cuando la sensación de llenura aparece de forma frecuente, con raciones pequeñas, o se acompaña de dolor, ardor o presión persistente, conviene consultar con un profesional sanitario.
El abordaje de la dispepsia funcional incluye una alimentación equilibrada, hábitos saludables y, cuando es necesario, tratamiento farmacológico. Diversos estudios señalan que aceites de calidad farmacéutica como el de menta y alcaravea han demostrado beneficios en la reducción del dolor abdominal, la distensión, los gases y la sensación de plenitud.
Estos principios activos se encuentran en medicamentos como Gastropan®, indicado para el alivio de las molestias gastrointestinales y bien tolerado en adultos y adolescentes a partir de 12 años.
Aunque las celebraciones navideñas favorecen los excesos, no es normal sentir molestias digestivas de forma recurrente, incluso cuando no se ha comido en exceso. Reconocer los síntomas y buscar orientación profesional permite mejorar la calidad de vida y disfrutar de las comidas sin que pasen factura a la salud digestiva.