Obesidad gestacional, el origen 'invisible' de una enfermedad que afecta a dos vidas

María Robert

En algunas personas que desarrollan obesidad a lo largo de su vida, podría ser que el origen de su enfermedad se encontrase en el momento en el que el embrión todavía estaba interactuando con el útero materno

28/01/2026

La obesidad en mujeres que están en edad reproductiva va en aumento y, en consecuencia, cada vez son más habituales los embarazos catalogados de riesgo por exceso de peso. El problema no sólo afecta a la madre, sino también a su descendencia. Y es que la obesidad gestacional, ya sea ...

La obesidad en mujeres que están en edad reproductiva va en aumento y, en consecuencia, cada vez son más habituales los embarazos catalogados de riesgo por exceso de peso. El problema no sólo afecta a la madre, sino también a su descendencia. Y es que la obesidad gestacional, ya sea por la presencia previa de esta enfermedad en la madre o por desarrollarla durante el embarazo, deja una huella biológica temprana en los hijos.

 

"Las mujeres con obesidad pueden transmitir a sus futuros hijos ciertos modificadores epigenéticos que aumentan la probabilidad de que desarrollen obesidad en la edad adulta. Se trata de una herencia 'invisible' porque ese aumento de riesgo no se ve en ese momento, pero la huella biológica queda marcada muy temprano, antes incluso de que el embarazo esté plenamente establecido", afirma Felipe Vilella Mitjana, investigador principal del Grupo de Investigación en Comunicación Materno-Fetal del Instituto de Investigación Sanitaria (INCLIVA) y la Fundación Carlos Simón (Valencia) en la Reunión Nacional de la Sociedad Española de Obesidad (SEEDO).

 

Y es que, según este experto, "el entorno uterino deja huellas muy tempranas en el embrión, y la obesidad puede formar parte de ese entorno"; de esta forma, según considera, "si somos capaces de detectar, explicar y, algún día, modular estos cambios, podremos plantear estrategias de prevención más precisas y más eficaces, que empiecen antes del embarazo y que involucren tanto a la mujer como al sistema sanitario".

El grupo de investigación del INCLIVA/Fundación Carlos Simón estudia cómo las células del epitelio endometrial del útero secretan moléculas que son internalizadas por las células del embrión en esos días iniciales. Entre esas moléculas, muchas están relacionadas con la información genética, que se incorporan a las células embrionarias y pueden modificarlas a nivel genético o epigenético. En concreto, las investigaciones de este grupo se centran actualmente en entender qué ocurre a nivel molecular en esa etapa tan temprana en la que el embrión está en contacto con el útero materno. "Lo que hemos observado es que las mujeres obesas secretan unas moléculas concretas, los microARNs, que son captados por las células del embrión y lo pueden modificar epigenéticamente. Esa 'marca' epigenética no causa una enfermedad inmediata, pero predispone a ese futuro adulto a tener una mayor probabilidad de desarrollar obesidad y, con ella, todo el conjunto de patologías asociadas", detalla Vilella.

Una enfermedad, dos afectados

La obesidad gestacional no es solo un número en la báscula: se asocia a un mayor riesgo de complicaciones para la madre, y también con problemas para el propio bebé. Como resume el doctor, "la presencia de obesidad en la madre durante el embarazo tiene un impacto doble: sobre su propia salud y sobre la de su hijo, tanto a corto como a largo plazo".

En la madre, la obesidad se asocia a un mayor riesgo de diabetes gestacional, hipertensión y preeclampsia, más complicaciones durante el parto, mayor probabilidad de cesárea y una recuperación posparto más compleja. Es decir, "el embarazo deja de ser un proceso relativamente fisiológico para convertirse en un embarazo de mayor riesgo", indica el investigador del INCLIVA.

En el hijo, se producen más complicaciones perinatales: mayor probabilidad de macrosomía (bebés muy grandes), problemas respiratorios al nacer y, en algunos casos, ingreso en UCI neonatal. Pero además, existe un impacto silencioso a nivel molecular, lo que hace que la obesidad materna no sólo afecte al embarazo actual, sino que puede condicionar la salud de la siguiente generación.

¿Se puede hacer algo?

Partiendo de estos conocimientos, el siguiente paso en la investigación es tratar de establecer medidas preventivas eficaces. "Para prevenir estos problemas tenemos que actuar muy pronto, idealmente antes del embarazo", apunta. Desde el punto de vista clínico, se asume que todo lo que ayude a reducir el exceso de peso y mejorar el estado metabólico de la madre antes de concebir (dieta saludable, ejercicio, apoyo médico y nutricional) podría disminuir el riesgo de complicaciones durante la gestación y también el impacto sobre el futuro hijo.

En el del grupo de investigación en Comunicación Materno-Fetal del INCLIVA/Fundación Carlos Simón se está trabajando, incluso, en evaluar el impacto que podría tener la intervención en un momento más temprano y específico. En primer lugar, se han identificado cuáles son esos modificadores epigenéticos que secreta el endometrio de mujeres con obesidad (en concreto, ciertos microRNAs), y se ha procedido a estudiar cómo estos se internalizan en el embrión y alteran su programación epigenética. "El siguiente paso que daremos será el de tratar de saber cómo podemos evitarlo", anuncia Felipe Vilella.

De forma muy preliminar, se están evaluando dos estrategias: por un lado, que una reducción de peso de la madre antes del embarazo disminuya la secreción de estas moléculas; por otro, desarrollar formas de bloquear o modular esos microRNAs para que no se internalicen en el embrión. "Todo esto está aún en fase experimental, pero abre la puerta a intervenciones muy dirigidas para proteger la salud de la siguiente generación", asegura el experto del INCLIVA.

Actualmente no se disponen de cifras detalladas sobre la dimensión epidemiológica de la obesidad gestacional. Sin embargo, "no hablamos de un caso aislado, sino de un problema creciente que preocupa tanto a ginecólogos como a endocrinólogos y a los sistemas de salud", reconoce el experto, quien recalca que el trabajo que realiza su grupo de investigación "se centra precisamente en entender qué está pasando a nivel molecular en estos embarazos, para que en el futuro esos datos epidemiológicos se puedan interpretar también a la luz de los mecanismos biológicos que hay detrás".

 

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