El Monogram de Louis Vuitton es uno de los estampados más reconocible de las firmas de lujo. Sus letras LV y los dibujos florales y geométricos sobre un fondo marrón forman parte de la historia de la moda y es objeto de deseo de todo fashionista que se precie. Todo ...
El Monogram de Louis Vuitton es uno de los estampados más reconocible de las firmas de lujo. Sus letras LV y los dibujos florales y geométricos sobre un fondo marrón forman parte de la historia de la moda y es objeto de deseo de todo fashionista que se precie. Todo un referente, cuya creación tiene mucho con ver con las imitaciones y falsificaciones que durante todo su vida han acompañado a Louis Vuitton.
Uno podría pensar que eso de las imitaciones son cosas actuales que poco tienen que ver con una firma que lleva siglos entre nosotros. Sin embargo, la realidad es que cuando una cosa funciona, es fácil que quiera ser imitada y plagiada, ya sea hace un siglo o ahora.

La historia de Monogram se remonta a 1896 y es fruto de varios intentos fallidos por crear un estampado distintivo que diferenciara los productos de Louis Vuitton del resto de fabricantes de baúles. Cuando Louis Vuitton abre su primera tienda en París en 1854, sus baúles cuentan con las mismas características típicas de la época, con tapas redondeadas y refuerzos de hierro. Sin embargo, pronto decide reinventar su estructura, introduciendo un modelo con tapa plana que facilita apilar mejor los equipajes. Una tapa de lona en color gris, en referencia a los tonos de las Tullerias y otras residencias reales. Un color que recibe el nombre de Trianon, y con el que la firma empieza a despuntar y a granjearse su gran reputación.
Debido a las imitaciones constantes de este tono Trianon, Louis Vuitton decide introducir una nueva lona a rayas en color rojo y beige, que cuatro años más tarde decidirá cambiar por tonos beige, alternando tonos claros y oscuros. Una lona que decide patentar para evitar imitaciones. Aunque sin resultado.
Años más tarde es su hijo George el que decide modificar ese estampado por otro que sustituye las rayas por cuadros, creando la denominada lona Damier. Pero ante nuevos plagios, George decide complicar un poquito más el estampado añadiendo las iniciales de su padre LV y unos adornos florales y geométricos sobre el fondo marrón. Nacía así el estampado Monogram.

130 años después se ha convertido en todo un icono, no solo de la marca, sino del mundo de la moda. Reinventado en varias ocasiones, reinterpretado otras tantas, e incluso probado con otros colores. Pero siempre fiel a sus inicios y a su legado.
Una ocasión muy especial para la firma que para tal efeméride ha preparado varias celebraciones y homenajes a lo largo de este año. La primera, la presentación de tres colecciones cápsulas con tres de las versiones más icónicas de Monogram: el Monogram Origine, VVN y Time Truck. Cada una de las cuales ha reimaginado a cinco de los bolsos más icónicos de la firma de lujo: los modelos Speedy, Alma, Neverfull, Noé y Keepal