Tras los excesos de Navidad... volver a comer sin castigo

Rosa Girona Roig

El error más común en enero es intentar "compensar" lo vivido, cuando en realidad el cuerpo responde mejor a la regularidad, la estructura y el acompañamiento. Mariola Corega, la campeona mundial que inspira a las mujeres a hacerse fuertes por dentro y por fuera, propone una vuelta a la alimentación cotidiana desde la fisiología —no desde la culpa ni la restricción— con pautas sencillas que ayudan a recuperar energía, digestión y equilibrio sin renunciar al disfrute. 

14/01/2026

Mariola Corega es bicampeona del mundo de fuerza y resistencia, pentacampeona de España de halterofilia y 3a del mundo y medalla de oro internacional en crossfit. Con más de cuarenta años dedicados al movimiento, la fuerza y la salud femenina, se ha convertido en una promotora del fitness consciente y ...

Mariola Corega es bicampeona del mundo de fuerza y resistencia, pentacampeona de España de halterofilia y 3a del mundo y medalla de oro internacional en crossfit. Con más de cuarenta años dedicados al movimiento, la fuerza y la salud femenina, se ha convertido en una promotora del fitness consciente y mentora de salud integral para mujeres. Su trabajo une ciencia, experiencia y espiritualidad encarnada para enseñar que la verdadera fortaleza femenina nace de la conexión entre cuerpo y mente. Estas son las claves que nos da para volver a la normalidad tras los excesos navideños.

1. Quitar la palabra "dieta" del enfoque mental.

Cuando la alimentación se vive como prohibición, control y culpa, el cuerpo entra en modo defensa. No necesita ser restringido, sino ordenado y acompañado. Comer bien no debería ser una lucha diaria.

2. Volver a horarios estables antes que reducir cantidades.

Tras las fiestas, lo que suele estar alterado no es la fisiología, sino el ritmo. Regular las horas de comida devuelve sensación de orden, mejora digestión y ayuda a que el apetito se autorregule sin esfuerzo.

3. Priorizar proteína y verdura sin obsesión.

No como dogma ni como moda, sino como base sencilla que aporta saciedad, energía y estabilidad glucémica. El cuerpo no come "macros", come alimentos reconocibles y contextos coherentes.

4. Desinflamar no es prohibir alimentos.

La inflamación crónica no se soluciona con listas de vetos, sino reduciendo estrés, durmiendo mejor, moviéndose y comiendo con regularidad. Un cuerpo tenso no se desinflama.

5. Hidratarse bien antes de pensar en quitar comida.

La deshidratación se confunde con hambre o cansancio. Beber suficiente agua mejora concentración, energía y digestión de forma inmediata.

6. Comer con atención cambia más que contar calorías.

Sentarse, masticar y comer sin prisa activa los mecanismos naturales de saciedad y reduce el picoteo automático típico del mes de enero.

7. Elegir sencillez frente a perfección.

Volver a alimentos reales, reducir ultraprocesados y simplificar la ingesta funciona mejor que perseguir planes perfectos que agotan mentalmente.

8. Dejar que el cuerpo colabore.

Cuando se retiran la exigencia excesiva, la culpa y el control obsesivo, el organismo recupera energía, regula el apetito y sale del modo alerta. No porque sea tendencia, sino porque es fisiología básica.

 


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