Después de 113 años, el Teatro Real recupera Ariane et Barbe-Bleue, la ópera del compositor impresionista Paul Dukas basada en el célebre cuento de Charles Perrault (El castillo de Barbazul). Bajo la dirección escénica de Àlex Ollé (La Fura dels Baus), vuelve a las tablas con seis funciones (la última, ...
Después de 113 años, el Teatro Real recupera Ariane et Barbe-Bleue, la ópera del compositor impresionista Paul Dukas basada en el célebre cuento de Charles Perrault (El castillo de Barbazul). Bajo la dirección escénica de Àlex Ollé (La Fura dels Baus), vuelve a las tablas con seis funciones (la última, el 20 de febrero) esta cautivadora producción que cuestiona las percepciones de la libertad y voluntad individual con talentos como Paula Murrihy o Silvia Tro Santafé en el reparto. Se trata de una nueva coproducción del Teatro Real y la Ópera de Lyon, donde se estrenó en marzo de 2021, sin público, debido a las restricciones provocadas por el covid-19.
El escritor simbolista belga Maurice Maeterlinck (1862-1949), premio Nobel en 1911, redactó el texto original de Ariadna y Barbazul como un libreto operístico para ser protagonizado por su pareja Georgette Leblanc, actriz y cantante que finalmente estrenó la ópera. En el texto de Maeterlinck, inspirado en el cuento de Charles Perrault (1628-1703), Barbazul, tirano cruel que mantiene cautivas y maltratadas a sus cinco esposas, ocupa un lugar casi subliminal, ya que todo el drama se centra en el valeroso camino de liberación exterior e interior que emprende la protagonista.
Ariadna, mujer impetuosa, audaz e íntegra que acaba de casarse con Barbazul, decide adentrarse en la terrorífica oscuridad de su residencia (y en el laberinto de su alma), luchando con la misma valentía para liberar a las prisioneras y para defender a su marido de las calumnias y de la ira del pueblo sometido. Pero las esposas oprimidas, que ya tienen sus almas aprisionadas y su voluntad anulada, no consiguen seguir a Ariadna: temen la luz y la libertad y optan por quedarse en la penumbra protectora de su cautiverio.
Abriendo las puertas de la libertad
En la puesta en escena de la historia del "primer gran personaje femenino emancipado de la ópera", como la describe Ollé, que ya dirigió en el Teatro Real Ascenso y caída de la ciudad de Mahagonny (2010), El holandés errante (2016), Faust (2018) y Juana de Arco en la hoguera (2022), se sobreponen dos planos: uno real, pues toda la ópera se desarrolla durante la boda de Ariadna y Barbazul, y otro simbólico, que representa el subconsciente de Ariadna, inspirado en La interpretación de los sueños, de Sigmund Freud (1856-1939), en boga en la época.
Con la complicidad de sus colaboradores habituales, Alfons Flores (escenografía), Josep Abril Janer (vestuario) y Urs Schönebaum (iluminación), Àlex Ollé acompaña a la protagonista en su camino de liberación; de las tinieblas hacía la luz, articulando sus mundos exterior e interior, con un poético y evocador juego de tules, marcos, luces y sombras que potencian el simbolismo, misterio y hondura de la ópera.
El veterano director israelí Pinchas Steinberg, que en el Real dirigió La mujer sin sombra (2005) y La ciudad muerta (2010), da vida a la partitura de Paul Dukas (1865-1935), al frente de un reparto mayoritariamente femenino conformado por las mezzosopranos Paula Murrihy (Ariadna), Silvia Tro Santafé (El aya), Aude Extrémo (Sélysette) y Renée Rapier (Bellangère), las sopranos Jaquelina Livieri (Ygraine) y Maria Miró (Mélisande), y los bajos Gianluca Buratto (Barbazul) y Luis López Navarro (Un campesino anciano), que actúan junto al Coro y Orquesta Titulares del Teatro Real.
Ariadna y Barbazul llegó al Teatro Real en 1913, con tres representaciones, seis años después de su estreno en la Opéra-Comique de París. Hoy, 113 años después, la obra vuelve a su escenario con una producción de gran calado simbólico, ético y moral, que defiende la búsqueda valiente del conocimiento y de la verdad en un mundo de falsedades que esconde la opresión y la tiranía: la luz al final del túnel.