Casarse supone dar uno de los pasos más importantes en la vida de una pareja. Todos los novios quieren que el día de su boda les represente al 100% y, sobre todo, que nada quede al azar. Una de las ...
Casarse supone dar uno de los pasos más importantes en la vida de una pareja. Todos los novios quieren que el día de su boda les represente al 100% y, sobre todo, que nada quede al azar. Una de las decisiones básicas que deben tomar es la época en la que contraer matrimonio. El sector nupcial ofrece dos opciones: temporada alta o baja.
¿Casarse en invierno sale más barato?
En general, ¿son más económicas las bodas organizadas en temporada baja (normalmente de octubre a marzo)? Es posible, aunque depende de la zona geográfica donde se celebren. En invierno, contraer matrimonio en Andorra equivale a dar el "sí quiero" en temporada alta. Por el contrario, casarse en enero, febrero o marzo sale más a cuenta en Cataluña. Básicamente, esto sucede porque la mayoría de los espacios no exigen un mínimo de invitados, en opinión de Marta Muñoz, wedding planner de Metamorfosis Events.
En temporada alta, algunos lugares exigen un mínimo de 120 invitados. Esto no suele pasar en meses de temporada baja, con menos demanda de enlaces (otoño-invierno). "Quienes se quieran casar en junio, suelen adaptarse al mínimo de invitados exigido por proveedores de espacios -masías, restaurantes, resorts, mansiones e incluso castillos- donde celebrar la boda. Por lo tanto, igual pagan por 100 invitados, aunque solo inviten a 80. Este es uno de los detalles que puede encarecer el presupuesto", revela Muñoz.

Aun así, no suele haber mucha diferencia entre casarse en invierno o primavera en términos económicos, según la experta. "Podríamos hablar de un 5% menos, entre elegir una estación del año u otra. Puede que ahorres en unas cosas y en otras no", añade. Muñoz pone un ejemplo: "Por un lado, te gastas menos dinero porque no se exige un mínimo de invitados. Por otro lado, debes contratar una carpa porque llueve o hace mal tiempo".
Casarse en invierno tampoco implica ninguna dificultad añadida. Simplemente se debe contar con un plan A y un plan B en caso de climatología adversa.
En invierno, las parejas prefieren contratar espacios interiores, cálidos, con grandes ventanales que aporten mucha luz natural. El estilo de decoración suele ser más invernal, inspirado en la paleta de colores acorde a esta estación: marrones, tierra, burdeos y verdes en lugar de amarillos y pasteles.
Una boda "única" para cada pareja
Aunque diseñan bodas a partir de las últimas tendencias, el equipo de Metamorfosis Events califica su estilo de "versátil, refinado y atemporal". "Nos adaptamos a cualquier estilo: clásico, romántico, vintage, rústico, shabby chic (envejecido con un toque chic), boho, urbano, industrial o temático. Sin embargo, nos encanta mezclar varios estilos, captando la esencia de cada uno de ellos. A partir de ahí, surge otro estilo único y personal para cada enlace", cuenta.

Ante su primer enlace, muchas parejas se acercan al sector nupcial sin conocer bien cómo funciona. Y, a veces, eso se traduce en expectativas poco realistas o en decisiones que acaban generando algún desengaño. Para evitarlo, Marta Muñoz comparte estas claves para planificar el "Gran Día" con seguridad:
Definir un presupuesto orientativo desde el principio. Será vuestro punto de partida para priorizar partidas, comparar opciones y ajustar decisiones sin estrés.
Tener siempre un plan A y un plan B igual de alineados con vuestro estilo. "Da igual la estación del año en la que una pareja quiera casarse. Recuerdo a unos novios que contrataron un globo para volar en verano… y llovió. Por eso es necesario contar con un plan B ante cualquier imprevisto", recomienda.
Elegir proveedores con experiencia específica en bodas. Trabajar con equipos acostumbrados a este tipo de eventos reduce errores, mejora la coordinación y evita sobrecostes de última hora.
Leer con detalle contratos y cláusulas antes de reservar. Prestad atención a puntos como recargos por horas extra, condiciones de barra libre, horarios de música, penalizaciones por cambios, política de cancelación o desplazamientos.
Personalizar la boda para que os represente. No se trata de seguir tendencias, sino de tomar decisiones coherentes con vuestros gustos, valores y forma de celebrar.
Tomar decisiones con calma y confianza. Si algo no os encaja del todo, revisadlo: la seguridad en cada paso evita arrepentimientos y gastos innecesarios.
Diseñar un timeline a medida. Un buen cronograma ordena el día, reduce esperas y asegura que cada momento tenga su espacio (y que el equipo se coordine sin fricciones).
Valorar contar con una wedding planner para el diseño y la organización. Puede ayudaros a optimizar el presupuesto y a evitar partidas prescindibles. "Nuestras recomendaciones siempre son objetivas. Conocemos el sector y lo que puede ofrecer cada proveedor. Buscamos la mejor opción acorde a las necesidades y presupuesto de los novios", aconseja.
Disfrutar del proceso. Contar con buenos profesionales aporta tranquilidad y la certeza de que todo avanza como esperáis.
El día de la boda, delegar. Confiad en los equipos contratados para que se ocupen de los detalles y vosotros os centréis en vivir la experiencia.
Como conclusión, en el fondo da igual la estación del año en la que se celebre el enlace, dado que puedes ahorrar en algunos detalles pero en otros no. También recomienda leer y revisar a fondo las cláusulas de los contratos, sobre todo con los proveedores de los espacios donde tendrá lugar la boda. "Es importante analizar la letra pequeña, incluso antes de dar una fianza y hacer la reserva", puntualiza. Y lo más positivo y genial de esta guía de consejos: no agobiarse con los preparativos.
En la organización de una boda hay mucho componente emocional (nervios, ilusión, alegría, etcétera). Es importante quedarse, sobre todo, con esas emociones positivas y ser capaces de llegar a consensos mutuos. Así pues, ¿dispuestos a disfrutar de todo este proceso antes de dar el "Sí quiero"?