Entrar en una casa y sentir que "todo encaja" no es casualidad. Muchas veces, esa sensación tiene que ver con el aroma. Sin embargo, según explica Cristina Castellà, uno de los fallos más habituales es no tener en cuenta el formato que usamos para perfumar cada espacio. "No es lo ...
Entrar en una casa y sentir que "todo encaja" no es casualidad. Muchas veces, esa sensación tiene que ver con el aroma. Sin embargo, según explica Cristina Castellà, uno de los fallos más habituales es no tener en cuenta el formato que usamos para perfumar cada espacio. "No es lo mismo utilizar un mikado, un difusor eléctrico, una vela aromática o un spray, ya que cada formato libera la fragancia de forma distinta y tiene un impacto diferente según el espacio", aclara.
Otro clásico: elegir un solo aroma para toda la casa. Puede parecer práctico, incluso sofisticado, pero suele salir mal. "Cada estancia tiene una función y un ritmo distinto. La fragancia del dormitorio no debería ser la misma que la del salón o la cocina", apunta la experta. Y ojo con la temperatura: "El calor intensifica los aromas, mientras que en espacios más fríos pueden resultar más sutiles". Sí, el perfume también entiende de termómetros.
Usar el mismo aroma en toda la casa, confirma Castellà, "suele dar como resultado una experiencia plana o incluso saturada". La clave está en adaptar fragancia y formato a cada espacio.
Uno de los grandes mitos de la perfumería de hogar es pensar que cuanto más intenso el aroma, mejor. Error. "Un aroma demasiado potente puede resultar cansado o incluso generar rechazo con el paso del tiempo", advierte Castellà.
El secreto está en la dosificación: menos varillas, menos horas de difusor, velas encendidas solo el tiempo justo. "Muchas veces el problema no es la fragancia en sí, sino el exceso". Y atención a nuestro olfato, que se acostumbra rápido: "Cuando dejamos de percibir un aroma, tendemos a intensificarlo pensando que no se nota, cuando en realidad sigue estando presente".
La ambientación olfativa influye directamente en cómo nos sentimos en casa. "Nuestro hogar es el escenario principal del día a día. Lograr que ese entorno sea acogedor nos ayuda a sentirnos más relajados y con una sensación general de bienestar", explica la experta. Los aromas pueden calmar, activar o acompañar, pero siempre desde lo personal. "El olfato es muy subjetivo: lo que a uno le encanta, a otro puede resultarle molesto".
¿Un último consejo para principiantes? No correr. "Evitar comprar varias fragancias de golpe o llenar el espacio de aromas intensos marca la diferencia". Lo ideal es empezar poco a poco: un mikado o una vela en una zona de paso, observar, ajustar… y luego avanzar. "Antes de crear combinaciones, debemos asegurarnos de que un aroma base funciona para nosotros y para quienes conviven en el hogar".