El origen del calçot se atribuye al error de un campesino de Valls que asó excesivamente unas cebollas sobre una llama viva. Al ver que su parte exterior se había quemado, decidió pelarla y descubrió en su interior algo tierno, dulce y muy sabroso. Su preparación es todo un arte ...
El origen del calçot se atribuye al error de un campesino de Valls que asó excesivamente unas cebollas sobre una llama viva. Al ver que su parte exterior se había quemado, decidió pelarla y descubrió en su interior algo tierno, dulce y muy sabroso. Su preparación es todo un arte y el comerlo, también. Hay que quitar las capas quemadas del calçot y sumergirlas en una deliciosa salsa romesco, que ayuda a potenciar su exquisito sabor. Un plato tradicional que suele acompañarse de una parrillada de carne, patatas a la brasa y pan con tomate, regado todo con un buen vino servido en el tradicional porrón.
Una tradición muy enraizada en Catalunya, que también puedes disfrutar sin salir de Barcelona.

En pleno Montjuïc, el emblemático restaurante La Font del Gat se apunta a la temporada de calçotadas, con una propuesta que une tradición en un espacio maravilloso donde, en otra época, también se reunía los barceloneses a celebrar ricas comidas alrededor de su fuente.
Una calçotada, disponible sábados y domingos, que incluye ensalada de tomates confitados y por supuesto, calçots con salsa romesco, acompañados de una parrillada de carne que incluye butifarra blanca y negra, tocino y pechuga de pollo con patatas a la brasa y alioli.
Para aquellos que no comen carne, pero también quieren disfrutar de una comida en familia, la Font del Gat también ofrece una opción vegetariana.

En cualquiera de los cinco restaurantes que El Mussol tiene en la ciudad, puedes hacer una buena calçotada. Aquí, con calçots de proximidad procedente del huerto de Jaume en Viladecans, te espera el fuego encendido, la mesa lista y los porrones llenos a rebosar para degustar un rico menú compuesto por calçots con su salsa, pan con tomate, alioli y varios platos de carne a elegir. Seguidos de un postre y regados por vino blanco o tinto.
Aquí también hay la opción de menú veggie, sustituyendo los platos de carne por propuestas como Coca de aguacate, calabaza, calabacín y queso de cabra; Hamburguesa vegetal del Mussol con cebolla escalivada, lechuga y mayonesa de romesco o un arroz de verduras con setas y un toque de romesco.

Si quieres vivir la esencia de una calçotada en una típica masía catalana, pero sin salir de la ciudad, tu mejor opción es el restaurante Can Cortada. Un lugar con una historia de siglos, convertida en unos de los restaurantes más tradicionales de cocina mediterránea de Barcelona desde 1994.
Entre paredes de piedra y techos abovedados podrás disfrutar de una calçotada de lo más tradicional, con un menú que incluye calçots hechos a la brasa con salsa romesco, pan con tomate y una parrillada de carne a la brasa que incluye churrasco, pollo, chistorra, cordero y butifarra de la Garriga, acompañada de una bandeja de alubias y patatas asadas con alioli. Para rematar el menú, no puede faltar la típica crema catalana, el mejor final dulce para una calçotada.