Ubicado en la calle Lagasca 88, donde se encontraba el antiguo espacio de la diseñadora Elena Benarrroch, Vega Members Club es un local de 1.000 m2 transformado por el prestigioso diseñador de interiores Lázaro Rosa-Violán. Aquí, bajo una atmósfera elegante, acogedora y silenciosa se ofrecen espacios privados, hechos para conectar ...
Ubicado en la calle Lagasca 88, donde se encontraba el antiguo espacio de la diseñadora Elena Benarrroch, Vega Members Club es un local de 1.000 m2 transformado por el prestigioso diseñador de interiores Lázaro Rosa-Violán. Aquí, bajo una atmósfera elegante, acogedora y silenciosa se ofrecen espacios privados, hechos para conectar y albergar socialmente a empresarios, emprendedores y miembros selectos de la capital.
Formar parte de él, no será para nada sencillo, ya que, a pesar de contar con diferentes tipos de membresía, la más deseada, la de los fundadores, solo puede conseguirse por invitación y tras un pago único de 15.000 euros. Eso sí, ello le dará a sus poseedores acceso vitalicio a las instalaciones del club, reservas prioritarias y experiencias diseñadas a medida.
La otra opción, algo más económica, también les brindará accesos al club, a experiencias sociales y gastronómicas seleccionadas, y reservas privilegiadas. Deberán hacer un pago inicial y luego la cuota anual.

Tras el club Vega se encuentra Íñigo Onieva y Mabel Hospitality, el grupo propiedad del empresario Campos Guallar y Cristiano Ronaldo, responsables también de Tatel, Totó y Casa Salesas. Un nuevo espacio exclusivo que, ante todo, promete mucha discreción, ya que no se permite el uso de móviles para hacer fotografías o grabaciones, y mucha buena comida, ya que contará con tres espacios gastronómicos: Casa Vega, un bistró contemporáneo; Vega Restaurant, la opción gastronómica más elevada, y Totó, con una cocina inspirada en Italia. Unos espacios gastronómicos que, a diferencia del club, sí que estarán abiertos a todo aquel que quiera probar su deliciosa cocina.
Vega quiere emulara los mejores clubs privados de Londres, París o Nueva York, pero sin perder la esencia de la ciudad en el que se ubica. Por ello, mientras por la mañana Vega será un espacio de reuniones y negocios con despachos privados y zonas de coworking, al caer la noche, se transformará en un punto de encuentro social en el que se llevarán a cabo cenas exclusivas y barras especializadas. Una propuesta muy innovadora que también contará con el espacio The Wine Club, en el que se ofrecerán catas privadas y experiencias enológicas para sus exclusivos miembros.

Su manifiesto es toda una declaración de intenciones: "Privado por naturaleza. Hecho para conectar. Diseñado para albergar". Un espacio diseñado para unir ideas, personas y propósitos, pero sin perder ese carácter sociable que define a los españoles. Un nuevo club privado que pretende transformar la esencia de los clubs exclusivos más tradicionales, con un aire más sociable y desenfadado, pero igual de estricto y privilegiado.