Los polinucleótidos y los estimuladores de colágeno se consolidan como las herramientas protagonistas para mejorar la piel desde el interior. Tal y como explica el doctor, "la tendencia es reparar frente a rellenar. La demanda de tratamientos regenerativos -polinucleótidos, exosomas o inductores de colágeno- seguirá creciendo porque no solo mejoran ...
Los polinucleótidos y los estimuladores de colágeno se consolidan como las herramientas protagonistas para mejorar la piel desde el interior. Tal y como explica el doctor, "la tendencia es reparar frente a rellenar. La demanda de tratamientos regenerativos -polinucleótidos, exosomas o inductores de colágeno- seguirá creciendo porque no solo mejoran la calidad y la firmeza de la piel. Los inductores de colágeno, aplicados en planos profundos reafirman y contraen los ligamentos retenedores cutáneos y crean un efecto de reposicionamiento duradero y muy natural".
Este enfoque busca restaurar la estructura cutánea y estimular los mecanismos naturales de la piel, alejándose de los excesos de volumen.
La medicina estética preventiva seguirá ganando peso. Según datos de la SEME, la edad media de los pacientes ha descendido y el grupo de entre 16 y 25 años ya representa el 20 % de los tratamientos.
"Lo que veremos en 2026 es la consolidación de una medicina estética preventiva, pero mucho más responsable", señala Gómez Zanabria. Dosis más bajas de producto, protocolos suaves de láser, peelings de mantenimiento y rutinas dermocosméticas pautadas por el médico serán la norma.
Como resume el especialista, "el objetivo ya no es quitar años a los 45, sino llegar mejor a esa edad empezando a cuidarse a los 25 sin caer en excesos ni seguir ciegamente las modas que imponen las redes sociales".
Los rostros sobrecargados empiezan a quedar atrás. En consulta, la demanda de resultados discretos es cada vez más evidente. "En consulta cada vez oigo más la frase: no quiero que se note, sólo quiero verme descansada, y en efecto, los estudios de mercado ya apuntan a una clara preferencia por resultados discretos y reversibles".
En 2026 se afianzará la filosofía less is more, con labios proporcionados, pómulos que respetan la anatomía facial y una apuesta clara por la armonización facial completa frente a retoques aislados. "La paciente quiere que la vea bien, no que la vea retocada", asegura el doctor Gómez Zanabria.
La combinación de tecnologías será clave. "El futuro inmediato pasa por unir distintos tipos de tratamientos en protocolos personalizados. Combinar láser, luz pulsada, radiofrecuencia, ultrasonidos y pequeños retoques inyectables en el mismo plan anual", apunta el doctor.
El mercado de tratamientos no invasivos crece cerca de un 10 % anual y se espera que duplique su tamaño en la próxima década. Gómez Zanabria añade: "lo que antes se lograba con una cirugía ahora se aborda con varias sesiones de aparatología avanzada más inyectables bien planificados. Esto permite tensar, remodelar y mejorar la textura de la piel con una menor baja social y resultados progresivos".
La incorporación de la inteligencia artificial marcará un antes y un después en el diagnóstico estético. Como señala el doctor, "la Inteligencia Artificial no decidirá por nosotros, pero nos dará datos objetivos que permitan ajustar dosis, elegir la mejor tecnología y hacer un seguimiento real de la evolución".
En 2026 será habitual encontrar en consulta simulaciones de antes y después, comparativas anuales de la piel y protocolos diseñados según el perfil biológico de cada paciente.
El uso de medicamentos para la pérdida de peso está impulsando la demanda de tratamientos corporales post-adelgazamiento. "Cada vez vemos más pacientes que han perdido muchos kilos en poco tiempo y para 2026 se irá consolidando un enfoque 360º que combine lipodefinición, radiofrecuencia corporal, bioestimuladores en zonas flácidas, el tratamiento de estrías y celulitis y pautas nutricionales específicas para preservar masa muscular y calidad de la piel", apunta el médico estético.
"Un rostro perfecto, pero con un cuello y unas manos envejecidas delata la edad al instante", advierte el especialista. En 2026 crecerá la demanda de tratamientos para estas zonas, tradicionalmente olvidadas, mediante bioestimuladores, polinucleótidos, láser fraccionado y peelings médicos.
"El objetivo ya no es solo borrar manchas o arrugas finas, sino mejorar la densidad de la piel. La verdadera juventud se medirá por la calidad global de la piel y no sólo por la ausencia de arrugas en la frente", resume el Dr. Gómez.
El crecimiento del sector también implica mayores riesgos. Algunas estimaciones indican que hasta el 65 % de los tratamientos se realizan en manos no médicas. "La tendencia más importante de 2026 debe ser la de la seguridad: médicos cualificados, productos autorizados y expectativas realistas. Veremos más campañas informativas y más pacientes preguntando por el número de colegiado, el tipo de producto y el plan de seguimiento", recalca Gómez Zanabria.