La diabetes tipo 2 afecta tanto a hombres como a mujeres, pero no siempre aparece ni evoluciona de la misma manera. "En edades medias es algo más frecuente en los hombres, mientras que en edades avanzadas la prevalencia es mayor en las mujeres, en parte porque viven más años y, por ...
La diabetes tipo 2 afecta tanto a hombres como a mujeres, pero no siempre aparece ni evoluciona de la misma manera. "En edades medias es algo más frecuente en los hombres, mientras que en edades avanzadas la prevalencia es mayor en las mujeres, en parte porque viven más años y, por tanto, pasan más tiempo conviviendo con la enfermedad. En ambos sexos, la gran mayoría de los casos corresponden a diabetes tipo 2", explica a EsVivir Virginia Bellido, especialista en Endocrinología y Nutrición del Hospital Virgen del Rocío. En este sentido, apunta que "las mujeres con diabetes suelen presentar un mayor número de problemas de salud asociados, como obesidad, hipertensión, enfermedad renal, neuropatía o infecciones urinarias". Además, habitualmente son diagnosticadas cuando ya existe un mayor grado de sobrepeso.
Desde el punto de vista cardiovascular, aunque en números absolutos hay más hombres con diabetes y enfermedad cardiovascular, "el impacto relativo de la diabetes es mayor en las mujeres", añade Bellido. "Esto hace especialmente importante cuidar de forma global los factores de riesgo, como la tensión arterial, el colesterol y el peso. En la práctica, las mujeres a menudo alcanzan con más dificultad estos objetivos, incluso recibiendo tratamientos similares", aconseja la especialista.
En conjunto, no se trata de que la diabetes sea distinta, "sino de que el contexto biológico y vital de la mujer introduce matices importantes, que deben tenerse en cuenta para un abordaje más personalizado y un mejor autocuidado a lo largo de la vida".
Asimismo, la incidencia de la diabetes tipo 2 en mujeres está en incremento debido a varios factores que se acumulan con los años. "El envejecimiento, el sedentarismo y el aumento del sobrepeso juegan un papel importante, pero en las mujeres hay además circunstancias propias. La diabetes gestacional, por ejemplo, deja una huella metabólica que aumenta el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 en el futuro. A esto se suman los cambios hormonales de la menopausia, que favorecen la resistencia a la insulina y el aumento de grasa abdominal", desarrolla. Además, en muchas ocasiones la diabetes en mujeres se detecta más tarde, "lo que hace que el diagnóstico llegue cuando la enfermedad ya está más avanzada".
Autocuidado que influye directamente en la patología
Más allá del tratamiento, vivir con esta patología implica gestionar unos hábitos. En palabras de la doctora, "el autocuidado tiene un papel muy importante en el manejo de la diabetes tipo 2, especialmente en el día a día". "No se limita a seguir el tratamiento, sino a cómo se integran la alimentación, la actividad física, el descanso y el manejo del estrés en la vida cotidiana", subraya. No en vano, señala que estos hábitos influyen directamente en la estabilidad de la glucosa y ayudan a evitar oscilaciones bruscas. Además, según la experta, "contribuyen a mejorar otros aspectos que suelen acompañar a la diabetes en las mujeres, como el control del peso, la tensión arterial o el colesterol". "En la práctica, cuidarse permite que el tratamiento funcione mejor y ayuda a mantener una buena calidad de vida a largo plazo", incide.
Una buena noticia en este aspecto es que en los últimos años han aparecido herramientas que facilitan mucho el autocuidado. "Una de las más importantes es la monitorización flash y continua de glucosa, que permite ver cómo varía el azúcar a lo largo del día sin necesidad de múltiples pinchazos en los dedos". A esto se suman sistemas de registro digital y la posibilidad de seguimiento a distancia. "Todo ello reduce la carga del tratamiento y facilita ajustes más precisos y personalizados. La tecnología transforma datos en información útil. Permite entender cómo afectan las comidas, el ejercicio, el estrés o el descanso a la glucosa, y anticiparse a subidas o bajadas antes de que aparezcan síntomas. Esto da seguridad, reduce el miedo a las hipoglucemias y ayuda a tomar decisiones informadas en el día a día. Además, mejora la comunicación con el equipo sanitario y hace que las consultas sean más eficaces y centradas en soluciones", indica la especialista en Endocrinología y Nutrición del Hospital Virgen del Rocío.
Como último mensaje, la especialista destaca que la diabetes no se gestiona igual en todas las etapas de la vida, y en las mujeres esto es especialmente importante."Adaptar el tratamiento y el acompañamiento a cada momento vital, y apoyarnos en la tecnología y en hábitos saludables, no solo mejora el control de la enfermedad, sino también la calidad de vida". "Es importante que las mujeres también se cuiden a sí mismas, no solo a los demás. Entender su enfermedad, y apoyarse en las herramientas disponibles es clave para vivir mejor con diabetes, en cada etapa de la vida", recalca.