Respirar aire limpio en la ciudad sigue siendo, hoy en día, un lujo para millones de personas. La contaminación atmosférica continúa siendo uno de los grandes problemas de salud pública en Europa, especialmente en los entornos urbanos. Y gran parte del problema —pero también de la solución— pasa por cómo ...
Respirar aire limpio en la ciudad sigue siendo, hoy en día, un lujo para millones de personas. La contaminación atmosférica continúa siendo uno de los grandes problemas de salud pública en Europa, especialmente en los entornos urbanos. Y gran parte del problema —pero también de la solución— pasa por cómo nos movemos.
"La mala calidad del aire causa más de 350.000 muertes prematuras al año en Europa y más de 30.000 en España, principalmente por la exposición a NOx y partículas finas PM2,5", explica May López, citando los datos del V Informe OBS Movilidad Eléctrica en España. "El transporte por carretera es responsable del 35% de las emisiones de NOx y del 10% de las partículas PM2,5, con un impacto especialmente alto en las ciudades".
Coches eléctricos, mucho más que una moda
Las cifras no dejan lugar a dudas. En 2023, más del 94% del área urbana europea estuvo expuesta a niveles de partículas en suspensión por encima de lo recomendado por la OMS. En España, si se aplicaran ya los límites de calidad del aire que serán obligatorios en 2030, "el 94% de las estaciones de medición superarían los valores permitidos para PM2,5, y el 100% si seguimos los criterios de la OMS".
Ante este escenario, la electrificación del parque móvil aparece como una de las medidas más eficaces. "El vehículo eléctrico es la mejor alternativa motorizada porque elimina las emisiones locales de NOx y partículas procedentes de la combustión, reduciendo de forma inmediata la exposición de la población urbana a los contaminantes más dañinos para la salud", afirma López.
El impacto no es solo sanitario, también económico. "Los ingresos hospitalarios asociados a estos contaminantes ascienden a 391 millones de euros por NOx y 157 millones por PM2,5", señala, citando datos del Instituto de Salud Carlos III. Cumplir con los estándares europeos y de la OMS podría suponer un ahorro de hasta 63 millones de euros anuales solo en costes hospitalarios directos.
La movilidad del futuro
Pero la revolución eléctrica va más allá del aire que respiramos. También cambia el sonido de nuestras ciudades. "El ruido del tráfico no es solo una molestia, es un problema serio de salud", recuerda López. En Europa, más del 20% de la población está expuesta a niveles dañinos de ruido, y su impacto sanitario es comparable al del NO₂.
"El vehículo eléctrico es mucho más silencioso, especialmente a bajas velocidades y en ciudad", explica. "Esto se traduce en calles más tranquilas, menos estrés, mejor descanso y barrios más agradables para vivir". Y ese cambio tiene un efecto dominó: cuando el entorno es más amable, caminamos más, usamos la bici, combinamos mejor el transporte público y recuperamos el espacio urbano.
En este contexto, programas como Auto+, que facilitan el acceso a vehículos eléctricos, juegan un papel clave. "No se trata solo de cambiar de coche, sino de cambiar la forma de moverse y de relacionarse con la ciudad", apunta López. "Ayudan a tomar conciencia de cómo nuestras decisiones de movilidad influyen directamente en la salud y en el entorno".
Además, el enfoque del programa lanza un mensaje potente. "La movilidad del futuro no tiene por qué ser más grande ni más contaminante, sino más eficiente, racional y adaptada a la ciudad", afirma. Vehículos eléctricos pequeños, asequibles y fabricados en Europa encajan mejor con los desplazamientos diarios y generan beneficios ambientales, sociales y económicos.
Aun así, persisten algunos mitos alrededor del coche eléctrico. "La experiencia y el dato mata el relato", dice con rotundidad. "Hablar con usuarios reales —familiares, amigos o taxistas eléctricos— desmonta la mayoría de prejuicios". Uno de los más comunes es el precio. "Cuando se analiza el coste total de uso, el vehículo eléctrico resulta claramente más económico que cualquier otra tecnología".
Los datos del mercado refuerzan esta tendencia: ya se matriculan más vehículos con enchufe que diésel, y los récords se suceden. "El coche eléctrico ha dejado de ser una excepción para convertirse en una opción cada vez más normal y accesible", afirma.
Para May López, la elección del vehículo es también una decisión vital. "Influye directamente en el bienestar personal, la salud mental y la calidad de vida, especialmente en las grandes ciudades". Menos ruido, menos contaminación y calles más habitables generan entornos que reducen el estrés y mejoran nuestra relación con la ciudad. "No es solo una decisión de transporte, concluye. Es una decisión sobre cómo queremos vivir la ciudad cada día".