La mayor prevalencia de la incontinencia urinaria en mujeres se explica por varios factores. "Existe una predisposición anatómica, ya que la uretra femenina es más corta y, por tanto, más vulnerable a los cambios de presión", señala el especialista. A ello se suman el embarazo y el parto, que pueden ...
La mayor prevalencia de la incontinencia urinaria en mujeres se explica por varios factores. "Existe una predisposición anatómica, ya que la uretra femenina es más corta y, por tanto, más vulnerable a los cambios de presión", señala el especialista.
A ello se suman el embarazo y el parto, que pueden provocar lesiones en el suelo pélvico, así como los cambios hormonales, especialmente durante la menopausia, cuando la disminución de estrógenos afecta al tono y al tejido de sostén. Factores como la obesidad, el estreñimiento, la tos crónica o determinados esfuerzos físicos también incrementan el riesgo de padecer esta patología.
Tipos de incontinencia urinaria
Manzour distingue dos tipos principales de incontinencia urinaria y una forma mixta. "La incontinencia urinaria de esfuerzo es la más común y se manifiesta con escapes de orina al toser, reírse, saltar o realizar cualquier esfuerzo", explica.
Por otro lado, la incontinencia urinaria de urgencia se caracteriza por "una necesidad súbita e intensa de orinar que no se puede contener, generalmente asociada a una hiperactividad del músculo de la vejiga". Cuando ambas se presentan de forma simultánea, se habla de incontinencia urinaria mixta.
El abordaje de la incontinencia depende del tipo y de su impacto en la vida de la paciente. "La incontinencia urinaria de urgencia se trata fundamentalmente con tratamiento médico, mientras que en la incontinencia urinaria de esfuerzo podemos empezar con tratamientos conservadores y, si estos no son suficientes, plantear la cirugía", indica el ginecólogo.
La cirugía está especialmente indicada en aquellas pacientes cuya incontinencia limita su vida diaria o cuando los tratamientos previos no han resultado eficaces. "Es una intervención relativamente corta, de unos 20-30 minutos, que consiste en colocar una banda o malla de sostén para devolver la uretra a su posición y función adecuadas", detalla el ginecólogo de Policlínica Gipuzkoa.
Alta tasa de éxito y resultados duraderos
Se trata de una cirugía "muy agradecida", con una tasa de éxito cercana al 90%. "Las pacientes suelen notar la mejoría desde los primeros días o semanas y están muy satisfechas con el resultado", afirma el especialista. Tras la intervención, se recomienda evitar esfuerzos durante las primeras seis semanas, así como adoptar hábitos saludables que reduzcan la presión abdominal y protejan el suelo pélvico.
En la mayoría de los casos, la cirugía es definitiva. "Aunque en situaciones concretas puede reaparecer la sintomatología, especialmente si persisten los factores de riesgo, lo habitual es que una sola intervención sea suficiente para controlar los síntomas", añade.
Nabil Manzour lanza un mensaje contundente: "La incontinencia urinaria es frecuente, pero no es normal. No hay que esconderla". Por ello, anima a las mujeres a consultar con un especialista para identificar el tipo de incontinencia y valorar el tratamiento más adecuado. "Si la incontinencia de esfuerzo está limitando la calidad de vida, la cirugía permite recuperar la normalidad. Es una cirugía funcional que devuelve a la paciente su bienestar".