La violencia sexual constituye una epidemia silenciosa que afecta a una de cada cinco mujeres en el mundo. Las cifras incluyen diferentes formas de abuso, tanto con contacto físico como sin él, y reflejan la magnitud de un problema estructural que atraviesa culturas, fronteras y niveles de renta. En los casos ...
La violencia sexual constituye una epidemia silenciosa que afecta a una de cada cinco mujeres en el mundo. Las cifras incluyen diferentes formas de abuso, tanto con contacto físico como sin él, y reflejan la magnitud de un problema estructural que atraviesa culturas, fronteras y niveles de renta.
En los casos más graves, como violaciones y agresiones sexuales con contacto físico, los datos también resultan alarmantes. UNICEF estima que hasta 370 millones de niñas y adolescentes han sido víctimas de este tipo de delitos antes de alcanzar la mayoría de edad. Esto implica que aproximadamente el 10% de las chicas del planeta ha sufrido una agresión sexual física durante su infancia.
La violencia sexual contra niñas y adolescentes es una lacra global. Aunque África subsahariana concentra el mayor número de casos en términos absolutos, los datos muestran que la problemática está extendida en todas las regiones. Las cifras guardan una relación directa con el volumen de población, lo que explica que también en regiones como Europa y América del Norte se registren millones de víctimas. Solo el año pasado, se estimó que hasta 68 millones de niñas y adolescentes sufrieron violencia sexual en estas zonas.
Los expertos advierten de que muchos casos no se denuncian debido al estigma, el miedo o la falta de sistemas de protección adecuados, por lo que las cifras reales podrían ser aún mayores. Además, las consecuencias del abuso —trauma psicológico, depresión, ansiedad o mayor riesgo de sufrir violencia en la edad adulta— pueden acompañar a las víctimas durante toda su vida.
Aunque las niñas se ven afectadas de manera desproporcionada, los niños y adolescentes varones también sufren violencia sexual. UNICEF calcula que entre 410 y 530 millones de niños y chicos menores de edad han sido víctimas de algún tipo de abuso sexual en el mundo. Esto supone que aproximadamente uno de cada siete ha sufrido violencia sexual, y uno de cada diez ha padecido violaciones o agresiones con contacto físico.
La magnitud del problema evidencia la necesidad urgente de reforzar las políticas de prevención, protección y atención a las víctimas, así como de promover cambios culturales que erradiquen esta forma de violencia.
