El método de Heidi Grant para motivarte cuando no tienes ganas de nada

Sonia Baños

Hay días en los que sabes lo que tienes que hacer… pero no te apetece nada hacerlo. No es falta de capacidad ni de disciplina, es simple desmotivación. Y cuanto más te repites que deberías ponerte en marcha, menos energía sientes.

17/02/2026

La psicóloga Heidi Grant, experta en motivación y rendimiento, propone un enfoque muy distinto al clásico "esfuérzate más". Hoy en esvivir.com te contamos en qué consiste su método y cómo aplicarlo en tu vida real, especialmente cuando estás cansada, saturada o mentalmente dispersa.El error de esperar a tener ganasUno de ...

La psicóloga Heidi Grant, experta en motivación y rendimiento, propone un enfoque muy distinto al clásico "esfuérzate más". Hoy en esvivir.com te contamos en qué consiste su método y cómo aplicarlo en tu vida real, especialmente cuando estás cansada, saturada o mentalmente dispersa.

El error de esperar a tener ganas

Uno de los grandes mitos sobre la motivación es pensar que primero deben aparecer las ganas y después la acción. Heidi Grant plantea justo lo contrario: la motivación no es un requisito previo, es una consecuencia del movimiento. Esperar a sentirte inspirada es, muchas veces, la forma más eficaz de quedarte bloqueada.

Esto es especialmente frecuente en mujeres que acumulan responsabilidades. Cuando el nivel de exigencia es alto, el cerebro interpreta cualquier tarea adicional como amenaza o sobrecarga. El resultado es evasión, culpa y más desgaste emocional.

Enfocarte en el proceso, no en el resultado

Otra de las claves de su enfoque es cambiar la meta. Cuando te centras únicamente en el resultado ("tengo que hacerlo perfecto", "tiene que salir impecable"), el cerebro activa miedo al error. En cambio, si el foco está en el proceso ("voy a dedicarle 20 minutos", "voy a empezar por esta parte pequeña"), la presión baja.

La diferencia parece sutil, pero cambia completamente la experiencia. No se trata de rendir al máximo, sino de avanzar de forma realista. Y eso es mucho más sostenible.

Preguntarte "cómo" en lugar de "por qué"

Cuando no tienes ganas, lo habitual es preguntarte por qué estás así. ¿Por qué no me apetece? ¿Por qué estoy tan bloqueada? Esa pregunta, lejos de ayudar, suele aumentar la frustración. Heidi Grant propone cambiarla por una mucho más práctica: ¿cómo puedo empezar?

El "cómo" activa soluciones. Quizá empezar por lo más sencillo, quizá dividir la tarea en partes pequeñas, quizá simplemente abrir el documento o preparar el espacio. La acción concreta reduce la resistencia mental.

Reducir la tarea hasta que sea ridículamente fácil

Una técnica poderosa es hacer la tarea tan pequeña que no genere rechazo. No "ordenar la casa", sino recoger una superficie. No "hacer ejercicio", sino moverte cinco minutos. No "terminar el informe", sino escribir un párrafo.

Cuando la barrera de entrada es baja, es más probable que empieces. Y una vez en movimiento, continuar es mucho más fácil. La energía aparece después de la acción, no antes.

Entender qué tipo de motivación necesitas

Heidi Grant también habla de dos enfoques distintos: la motivación orientada al logro y la motivación orientada a la seguridad. Algunas personas se activan pensando en lo que pueden ganar; otras, en lo que pueden evitar perder.

Pregúntate qué funciona contigo. ¿Te motiva pensar en lo bien que te sentirás al terminar o en la tranquilidad de no dejarlo pendiente? Adaptar el discurso interno a tu forma real de funcionar reduce la autoexigencia innecesaria.

Dejar de atacarte cuando no rindes

Uno de los puntos más importantes es la autocompasión estratégica. Criticarte por no tener ganas no te activa; te paraliza. En cambio, reconocer que estás cansada o saturada te permite ajustar expectativas sin abandonar el objetivo.

La motivación no es una línea recta. Hay días productivos y días más lentos. Lo importante es no convertir esa oscilación natural en un juicio permanente sobre ti misma.

Motivarte no es forzarte

El método de Heidi Grant no propone disciplina extrema, sino inteligencia emocional aplicada a la acción. Se trata de entender cómo funciona tu cerebro y utilizarlo a tu favor, no en tu contra. Empezar pequeño, enfocarte en el proceso, ajustar el diálogo interno y dejar de esperar inspiración milagrosa son cambios sencillos que transforman la manera de avanzar.

Muchas mujeres creen que necesitan más fuerza de voluntad. En realidad, lo que necesitan es menos presión y más estrategia. Porque motivarte no es exigirte hasta el límite, es facilitarte el movimiento cuando más te cuesta. Y eso, bien aplicado, cambia completamente la relación con tus objetivos.



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