Cualquier cantidad de actividad física es mejor que ninguna, y cuanta más, mejor. Para mejorar la salud y el bienestar, la OMS recomienda al menos entre 150 y 300 minutos de actividad aeróbica moderada a la semana (o el equivalente en actividad vigorosa) para todos los adultos, y una media ...
Cualquier cantidad de actividad física es mejor que ninguna, y cuanta más, mejor. Para mejorar la salud y el bienestar, la OMS recomienda al menos entre 150 y 300 minutos de actividad aeróbica moderada a la semana (o el equivalente en actividad vigorosa) para todos los adultos, y una media de 60 minutos de actividad física aeróbica moderada al día para los niños y los adolescentes. Ahora bien, parece ser que la hora del día en la que se realice también puede agregar beneficios adicionales. Según un estudio estadounidense publicado recientemente, quienes se ejercitan regularmente temprano por la mañana tenían una probabilidad significativamente menor de padecer enfermedad coronaria, hipertensión, diabetes tipo 2 u obesidad.
La investigación se basa en historiales médicos y datos de frecuencia cardíaca obtenidos con Fitbit de más de 14. 000 personas. Si bien no está claro si la relación entre el momento del ejercicio y la salud cardiometabólica es causal o está mediada por otros factores, los investigadores afirman que los hallazgos podrían orientar el asesoramiento a pacientes sobre actividad física, basándose en un análisis más detallado de los hábitos de ejercicio que el que se había podido realizar hasta ahora.
"Cualquier ejercicio es mejor que ninguno, pero intentamos identificar una dimensión adicional relacionada con el momento del ejercicio", recalca Prem Patel, estudiante de medicina de la Facultad de Medicina Chan de la Universidad de Massachusetts y autor principal del estudio. "Si se puede hacer ejercicio por la mañana, parece estar relacionado con mejores índices de enfermedades cardiometabólicas".
Los marcadores de enfermedades cardiometabólicas, como la hipertensión, la diabetes y la obesidad, se asocian con un mayor riesgo de padecer enfermedades cardíacas, la principal causa de muerte en todo el mundo. Se sabe que la actividad física regular reduce el riesgo de padecer estos marcadores, así como de sufrir eventos cardíacos graves.
Los investigadores analizaron datos de 14.489 personas que participaron en All of Us, un amplio estudio nacional. Se analizaron datos de frecuencia cardíaca por minuto, obtenidos con dispositivos Fitbit, durante un año. Para registrar los picos de actividad física, los investigadores identificaron los periodos en los que los participantes presentaban una frecuencia cardíaca elevada durante 15 minutos consecutivos o más. Esta metodología difiere de la de otros estudios, ya que se basa en la respuesta del cuerpo al ejercicio (el aumento de la frecuencia cardíaca), en lugar de registrar actividades específicas como caminar al trabajo, realizar tareas domésticas o ir al gimnasio.
Primer estudio a gran escala que evalúa el momento y no solo la cantidad
Los investigadores evaluaron el ejercicio de cada participante en intervalos de 15 minutos a lo largo del día y los agruparon en categorías según la frecuencia de su actividad física. Basándose en registros médicos, los investigadores analizaron la relación entre el momento de la práctica de ejercicio y la hipertensión, la diabetes, la obesidad y la hiperlipidemia (colesterol LDL-C o triglicéridos elevados). También evaluaron la incidencia de eventos cardiovasculares como la enfermedad coronaria y la fibrilación auricular, y consideraron otros factores de riesgo relevantes para la salud cardiovascular, como la edad, el sexo, el nivel de ingresos, el nivel de actividad física total, la duración del sueño, el consumo de alcohol y el tabaquismo.
En comparación con quienes se ejercitaban más tarde, los voluntarios que practicaban deporte de manera regular por la mañana gozaban de un 31% menos de probabilidades de padecer enfermedad coronaria, un 18% de hipertensión, un 21% menos de hiperlipidemia, un 30% menos de diabetes tipo 2, y un 35% menos de obesidad. Estas relaciones fueron independientes de la cantidad total de actividad física diaria. En concreto, el ejercicio entre las 7:00 y las 8:00 de la mañana se asoció con la menor probabilidad de padecer enfermedad coronaria.
Los investigadores aseguran que el estudio ofrece una visión más integral del ejercicio que las investigaciones previas y sugieren que el momento en que se realiza el ejercicio podría representar un aspecto de la salud cardiometabólica que antes se había subestimado. Históricamente, la mayoría de los estudios han evaluado los niveles totales de actividad física o han registrado el tiempo de ejercicio durante períodos cortos; este es el primer estudio a gran escala que evalúa la cantidad y el momento del ejercicio basándose en datos a largo plazo de dispositivos portátiles.
"En el pasado, los investigadores se centraban principalmente en la cantidad de actividad física, el número de minutos o la intensidad", señala Patel. "Ahora, con uno de cada tres estadounidenses que posee un dispositivo portátil, podemos analizar el ejercicio minuto a minuto, lo que abre muchas posibilidades para nuevos análisis".
Los hallazgos muestran solo una asociación y no indican si los hábitos de ejercicio tempranos provocan mejoras en los indicadores de salud, señalaron los investigadores. Patel deja claro que factores biológicos como las hormonas, el sueño o la genética podrían influir en las asociaciones observadas. También podrían estar involucrados factores conductuales y psicológicos. Por ejemplo, hacer ejercicio temprano por la mañana podría aumentar los niveles de energía y propiciar una alimentación más saludable a lo largo del día, o podría ser más común entre las personas que priorizan los hábitos saludables en general.
Los autores indican que futuras investigaciones podrían ayudar a determinar el papel de estos factores y a fundamentar las recomendaciones sobre ejercicio.