La primavera de 2026 podría ser especialmente dura para las personas alérgicas. Tras un invierno marcado por las lluvias, los especialistas alertan de un aumento significativo en la concentración de polen y, con ello, de los síntomas asociados. "Las plantas se han cargado de polen durante el invierno y, con la ...
La primavera de 2026 podría ser especialmente dura para las personas alérgicas. Tras un invierno marcado por las lluvias, los especialistas alertan de un aumento significativo en la concentración de polen y, con ello, de los síntomas asociados.
"Las plantas se han cargado de polen durante el invierno y, con la llegada del buen tiempo, se liberará en altas concentraciones", explica la alergóloga Estefanía Quílez, quien subraya que este fenómeno puede traducirse en niveles elevados de polen en el aire y un mayor impacto en la población sensible.
Las abundantes precipitaciones han creado el escenario perfecto para una primavera intensa. La lluvia favorece el crecimiento de la vegetación, lo que incrementa la producción de polen. Pero además, genera un efecto añadido: actúa como freno temporal de la polinización, permitiendo que el polen se acumule.
Cuando vuelve el sol, esa carga retenida se libera de golpe. Es lo que los expertos describen como un efecto "on-off", con picos más bruscos e intensos de polinización. Este patrón ya se ha dejado notar en las últimas semanas. Episodios puntuales de calor en pleno invierno adelantaron la aparición de síntomas en algunos pacientes, antes de que el regreso del mal tiempo los frenara temporalmente.
En el norte de España, especialmente en Euskadi, las gramíneas son el principal desencadenante de las alergias primaverales. Su periodo más crítico se sitúa entre abril y junio. Sin embargo, el calendario polínico comienza antes, con especies como el aliso, el avellano o el ciprés, y continúa en primavera con el abedul, ampliando así el periodo de riesgo para los alérgicos.
No solo el exterior será problemático. La humedad acumulada durante semanas favorece la proliferación de ácaros y hongos en interiores, lo que puede intensificar los síntomas incluso dentro del hogar. Muchos pacientes experimentan así molestias persistentes, independientemente de si están en la calle o en espacios cerrados.
Ante este escenario, los especialistas recomiendan extremar las precauciones. Medidas sencillas pueden marcar la diferencia:
Además, es fundamental seguir el tratamiento pautado y consultar con un especialista si los síntomas empeoran o no están bien controlados.
En casos concretos, la inmunoterapia alergénica puede ser una opción a largo plazo para reducir la sensibilidad y mejorar la evolución de la enfermedad.