Cómo hacer que el verano dure todo el año

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Según una encuesta realizada por el portal de ventas Mequedouno, el verano es la estación más feliz del año para el 50% de los españoles.
 

El verano, con sus horas extras de luz, el ambiente más relajado que le damos a nuestras rutinas, el calor, las terrazas, las vacacioneas, hacen de esta estación una de las épocas más deseadas y felices.
Sin embargo, el verano, solo dura tres meses. ¿Cómo conseguir que el estado de felicidad que alcanzamos en verano dure todo el año? La coach de liderazgo personal y profesional, Mónica García, directora del centro El Factor Humano, comparte una serie de consejos para vivir en modo "verano on" siempre. Las horas de luz, el aumento de vida social, el relax, la desconexión, el buen estado de salud y la catarsis mental que conlleva el verano hacen que sea la estación favorita del 50% de españoles.

"El verano lo hacemos agradable nosotros. Es cierto que las condiciones son bastante más favorables para disfrutar, pero esto lo único que nos indica es que tendemos a vivir una vida muy condicionada a las circunstancias externas, hasta tal punto que dependemos de ellas para poder disfrutar más del momento", reflexiona.

Entonces, ¿cómo hacer que el verano dure todo el año? La coach comparte cinco consejos para extender estos hábitos al resto del año y hacer de todo el año un largo verano.

Apreciar: Una de las razones por las que disfrutamos más en verano es porque tendemos a apreciar más durante el día. El sol, la temperatura, lo tarde que anochece. Y cuando acaba el verano, comenzamos con la época de crítica o desprecio: mira qué mal tiempo, qué cortos son los días.
Es esta falta de aprecio lo que hace que el invierno en particular sea más negro.

Conectar: En verano tendemos a pasar más tiempo a diario con personas que queremos, amigos... De forma natural apetece, sin embargo, no tenemos porqué reducir esta actividad el resto del año. No dejes que el tiempo sea la condición que decida si ves a tus amigos o familiares después del trabajo, pues esta conexión nos nutre emocionalmente hablando y sobre todo nos ayuda a reducir el estrés diario. Somos seres sociales.

Presencia: Las vacaciones tienen algo mágico porque activamos uno de los recursos del ser humano más útiles a la hora de disfrutar: estar presente. Bien porque estamos en un lugar nuevo o en modo apreciativo, nuestra mente pasa de estar en lo que tenemos que hacer después y en preocupaciones varias, para mirar a nuestro alrededor y llenarnos de lo que hay en ese momento. Traer la atención de nuestra mente al momento presente está en nuestro poder siempre y nos ayuda a despertar un estado de ánimo más apacible y tranquilo.

Tiempo al aire libre: En verano pasamos más tiempo al aire libre y en la mayoría de los casos en la naturaleza, lo que nos ayuda a renovar nuestra energía y el equilibrio emocional. Ahora bien, la naturaleza sigue estando ahí todo el año y podemos aprender a disfrutarla en manga corta o con bufanda y dejar de estar tan condicionados por el tiempo.

Cuidado personal: Nos preparamos antes de que llegue el verano para estar a gusto con nosotros mismos. ¿Por qué no hacer esto también durante el resto del año en vez de abandonarnos? ¿Por qué no continuar con los hábitos que nos hacen sentir bien?